Reseñas cinematográficas relámpago (XXVII)

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 19 de Mayo de 2017

Fences (Denzel Washington, 2016)

Magnífica interpretación de todos los actores, tanto principales como secundarios, en una historia que dependerá de en qué se estuviera fijando el espectador. Segregación racial, alienación del individuo en la sociedad de trabajo, sueños truncados, enfrentamiento generacional, pérdida de la individualidad y el propósito dentro del matrimonio… todo temas felices.

O, como leí en una crítica en letterboxd:

denzel washington needs to shut the hell up: the movie (2016)

No parece una adaptación realmente brillante al cambiar de medio. Sigue pareciendo una obra de teatro y probablemente sea más disfrutable de ese modo.

Logan (James Mangold, 2017)

Dos primeros actos excepcionales, mezcla de western crepuscular y road movie (un euro por cada vez que alguien haya escrito “western crepuscular” hablando de Logan y sería rico). Un tercer acto donde al guión, la dirección y la fotografía se les olvida todo lo que se ha hecho hasta ese momento y volvemos a una película de los X-Men tan absurda como la docena de películas anteriores. Que no estaría mal de no llevar una hora de metraje viendo otra cosa distinta.

Casi. Casi lo conseguimos esta vez.

La culpa la tiene la barba de Hugh Jackman. Desde el minuto en que se afeita en la película todo va cuesta abajo. Hemos encontrado su talón de Aquiles.

Manchester by the Sea (Kenneth Lonergan, 2017)

Excepcional representación de la destrucción del alma de un ser humano, y cómo algunos eventos vitales pueden llegar a rompernos más allá de toda reparación.

Silence (Martin Scorsese, 2016)

Insoportable.

Pero tampoco voy a mentir, sólo vi las dos primeras horas de película, a lo mejor luego remonta y resulta ser una fantástica alegoría sobre las consecuencias del colonialismo católico en otras culturas, pero no me lo estaba pareciendo. Si versase sobre una religión “menor” diríamos que es propaganda.

Salvando estas cosas, el problema de que yo no soy su público objetivo, realmente me parece difícil verle virtudes.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXVI)

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 12 de Mayo de 2017

Guardians of the Galaxy, Vol. 2 (James Gunn, 2017)

Leía hace tiempo una anécdota en los internets (dónde si no) acerca de un padre y un hijo que iban a ver al cine alguna de las películas de El Hobbit. El hijo le decía algo así como que vaya pérdida de tiempo ver otra más, a lo que el padre respondía que por muy mala que fuese la película, cualquier minuto pasado en la Tierra Media era un minuto disfrutado.

Crecí leyendo tebeos de Marvel. Nadie me va a convencer de que una, cuatro o quince películas al año de tíos en pijama saltando de un lado a otro pegándose, haciendo ruiditos y con muchos colorines y chistes es algo que no mola. Al fin y al cabo contentan a mi niño interior, que en el camino de vuelta a casa siempre me recuerda con su pequeña vocecilla que cuando éramos niños no había estas cosas. Ojalá las hubiese habido. Tampoco voy a negar que esto cada vez es más formulaico, que se le empieza a notar, y que no me extrañaría que cansara a cualquiera.

Ya a la primera película se le notaba por todas partes que intentaban colarte una nostalgia con retrocontinuidad mediante el método de ponerte un embudo en la boca y que te lo tragues todo (Hola, Stranger Things, ¿qué tal? Sí, también estoy pensando en ti). Mediante música ochentera, colores ochenteros, chistes ochenteros y ritmo de película ochentera para que disfrutes de una peli basada en un tebeo que jamás leíste en los ochenta.

Así que… sí, es peor que la primera. No es una película de los Guardianes, sino de Chris Pratt/Starlord, en la que ningún otro personaje hace nada relevante para el argumento durante todo el metraje. Tiene algunas decisiones argumentales cuestionables. Tiene un villano que no encaja con el tono y el “tamaño” de las cosas que deberían estar pasando, y todos esos pequeños detalles que sólo los lectores de tebeos percibimos y que realmente dan igual, pero a nosotros nos hacen arquear una ceja. Y… pues vaya, ¿Qué más quieres que te diga?, que en general es peor.

Pero naves espaciales, chistes, pium pium, piñao piñao, muchos colores y ganan los buenos. Seguiré pagando por más películas de estas. Si los demás no vais al cine lo comprenderé.

PD: Colorines y chistes, DC, colorines y chistes. Te lo tengo dicho.

Split (M. Night Shyamalan, 2016)

*Grumpf*. Siendo firme defensor como soy de prácticamente todas las películas de Shyamalan, esta se me ha hecho bola. Como siempre, he disfrutado de todo el metraje desde un punto de vista técnico, con unos planos opresivos que generan una magnífica atmósfera durante toda la película, con un ritmo lento pero constante como en todas sus obras previas, pero… meh.

Al terminar me queda la sensación de que no me han contado nada, y aunque la interpretación de McAvoy de sus múltiples personalidades es correcta, tenía espacio para brillar y no lo ha hecho. Como al niño que aún siendo de los mejores de la clase no se le pone el sobresaliente porque lo podía haber hecho mejor, la película es disfrutable aún sin triunfar del todo.

xXx: The Return of Xander Cage (D.J. Caruso, 2017)

Esto no debería existir. La acción es mala, los personajes secundarios insustanciales y Vin Diesel está fondón ya para estas cosas, y es que se le nota entre las costuras que es una película creada por comité para contentar a un tipo de público sin entender a ese tipo de público.

Si lo más entretenido de la película ha sido decir “Anda, el tío que salía en Rogue One” y el cameo de Neymar Jr, ya está todo dicho.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXV)

Publicado por Iván Alonso, el Lunes 15 de Agosto de 2016

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The nice guys (Shane Black, 2016)

Sentimientos encontrados aquí, porque me ha gustado pero esperaba más. Muy bien Russell Crowe, excepcional Ryan Gosling. La he visto incluida en varias listas de “lo mejor del año (hasta ahora)“, aunque no sé si eso le hace más mal que bien y de ahí las altas expectativas que llevaba.

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13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi (Michael Bay, 2016)

7,4 en imdb. Dirigida por Michael Bay. Soldados, tiros y explosiones. Esto tiene que molar.

Pues NO. Mal ritmo, personajes intercambiables, desarrollo confuso de las escenas… en muchas ocasiones te preguntas qué está pasando exactamente y quién es cada persona, todo soldados con el mismo atuendo, armas y barbas. 7,4 de votos provenientes de los USA y muchas banderas.

Anécdota irrelevante: En mi círculo la conocemos como “la peli de los novios de Pam“, por ser dos de los protagonistas John Krasinski y David Denman, los dos actores que fueron novios de Pam en la excepcional serie The Office.

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Central Intelligence (Rawson Marshall Thurber, 2016)

Comedia de encargo con toques de acción, fabricada para ser protagonizada por Dwayne “The Rock” Johnson y Kevin Hart. Prescindible, pero te puede sacar un par de sonrisas en una de estas noches veraniegas de insomnio por el calor. Por reseñar algo curioso, The Rock tiene algunos detalles en su interpretación que le sacan de sus personajes habituales. Y ya de por sí todo lo que hace mola.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXIV)

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 12 de Agosto de 2016

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Demolition (Jean-Marc Vallée, 2015)

En mi particular cosmovisión de las estrellas cinematográficas, tengo una pequeña lista de actores de los que me atrevo a afirmar que todo lo que hacen tienen algo que disfrutar. John Cusack, Gary Oldman, Michael Fassbender… Hasta en la más alimenticia de sus películas hay algún pequeño destello de lo que yo, en mi humilde pero infalible opinión, creo que se puede disfrutar en cuanto a actuación. Y aunque no me atrevo del todo a añadir a Jake Gyllenhaal a esta personal lista, tiene también un “algo” que me hace disfrutar de sus películas, especialmente ahora que se pone rarito e independiente para tratar de dignificar un poco su carrera, con papeles mayores y menores en los últimos años en películas como Prisoners (muy decente), Enemy (incomprensible), Nightcrawler (malrollista), Southpaw (siempre hay que intentar un drama deportivo), Everest (quizá el único papel salvable de dicha infamia, pese a ser muy pequeño) y esta última Demolition.

Aunque se pierde en ocasiones no quedando claro exactamente qué es lo que quiere contar ni hacia dónde se va a desarrollar la historia, tiene muy buenos momentos tragicómicos, algunos de llevarse las manos a la cabeza y, aunque le sobran algunas decisiones argumentales que no añaden gran cosa, el conjunto global no desmerece.

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Legend (Brian Helgeland, 2015)

La historia de dos hermanos gemelos que ascienden en el mundo mafioso del Londres de los años sesenta, basada en personajes reales. Eché de menos algún letrero sobreimpuesto con un “Recuerda que esto sigue siendo una historia real” al estilo de Pain & Gain, y creo que con eso está dicho todo en cuanto a tono y forma de la película. Pese a que como historia deja bastante que desear, terminando demasiado en falso y haciendo imposible que puedas empatizar con los protagonistas pese a que era lo que parecía en un principio (la típica historia de “si en realidad es buen chaval“), como un paso más de Tom Hardy hacia convertirse en estrella absoluta triunfa, interpretando a los dos hermanos gemelos simultáneamente y dotándolos de personalidad propia. Tengo que acordarme de añadir a este tipo a esa lista mía personal de actores que siempre lo hacen bien.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXIII)

Publicado por Iván Alonso, el Jueves 11 de Agosto de 2016

Este post se me había quedado perdido en borradores durante años, ni lo recordaba ni sé si seguiría pensando lo mismo de estas películas en el caso de volver a verlas a día de hoy, pero… por mí que no se diga. Pulsemos publicar y cerremos los ojos.

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Siete psicópatas (Seven psicopathsMartin McDonagh, 2012)

Tras Escondidos en Brujas, Martin McDonagh intenta repetir, de nuevo con Colin Farrell, otra película más a la Guy Ritchie. Están apareciendo tantas obras similares que se ha creado un pequeño subgénero donde ya no diferencio del todo en qué película pasaba qué cosa. Entretenida, aunque le falta un hervor; quizá sea sólo un problema de montaje porque el guión parecía interesante, plagado de referencias metalinguísticas. Olga Kurylenko muy desaprovechada, y eso es imperdonable.

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El lado bueno de las cosas (Silver linings playbookDavid O. Russell, 2012)

Dato encontrado en imdb:

[…] this film became the first to earn [nominations] in all four acting categories since Reds [1981] and the first “Big Five” (Best Picture, Best Actor, Best Actress, Best Director, Best Writing) nominee since Million Dollar Baby

Podría parecer una cantidad desproporcionada de nominaciones. Y podría parecer excesivo el premio a la mejor actriz a Jennifer Lawrence, teniendo quizá Bradley Cooper algunas escenas incluso mejores. Pero la película es buena, se deja ver, tiene su dosis de drama sin caer en lo empalagoso, su pizca de positivismo sin llegar a la autoayuda y un poquito de romance sin llegar a la ñoñería.

El espíritu del mago, de Javier Negrete

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 10 de Agosto de 2016

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Portada de la edición francesa, titulada Syfrõn, con el ejército del Martal en primer plano

Once años han pasado desde que compré el libro, y tres intentos de lectura. Y no ha sido por demérito del texto, que es fantástico, pero han querido las casualidades que cada vez que lo empezaba algo sucediera que acaparaba mi atención y quedara sepultado por otros temas. Y luego, ya se sabe, olvidado entre múltiples libros todos ellos empezados a la vez, leídos en paralelo y abandonados progresivamente… “La Pila” de libros pendientes. Un delito del que soy reincidente desde que terminé los estudios universitarios y dejé de viajar en transporte público, ese gran amigo de la lectura.

Pero esto poco tiene que ver con el libro en sí.

En el año 2003 publicaba Minotauro La espada de fuego [cyberdark, amazon, una reseña], de Javier Negrete (válgame que este libro no tenga entrada en la wikipedia, luego me preguntan por qué aborrezco la wiki española). Adquirió rápido ese halo discutido por unos y abrazado por otros de “mejor novela española de fantasía épica” y, como todas las novelas de género que triunfan en el mercado, se convirtió en una saga. El espíritu del mago [cyberdark, amazon], el libro que nos ocupa, es la segunda entrega de esta serie.

Dos años después de conquistar la Espada de Fuego, Derguín Gorión, el nuevo Zemalnit, se encuentra refugiado en la ciudad de Narak y vive obsesionado por el recuerdo de Mikhon Tiq, su amigo y aprendiz de mago, que perdió su espíritu en combate con el hechicero Ulma Tor y cuyo cuerpo fue petrificado y abandonado en las selvas de la Sierra Virgen. Su anhelo es recuperar el cuerpo de su amigo y rescatar su espíritu, pero también debe luchar contra las pesadillas que le advierten que Togul Barok, su gran rival en la lucha por la Espada de Fuego, no ha muerto. […]

¿Y qué más necesitamos? Vuelven los personajes que ya nos enamoraron en el primer libro, aparecen varios nuevos y seguimos indagando en los misterios de Tramórea (pero sin profundizar demasiado, eso quedará para las novelas posteriores). Prosa fluida, narrativa excepcional, espadas y tahedoranes. No podemos pedir mucho más.

Para que no caigamos en el equívoco y pensemos que tengo un autor invitado en el blog, hay que sacarle pegas a todo, claro. Todos los clichés del género están aquí también, a propósito o sin ser buscados. Como segundo libro, pese a ser en cierta medida autocontenido, deja intuir ya un cierto comportamiento episódico, cerrando un arco argumental pero con demasiados flecos sueltos a su fin, algo que no se notaba tanto en La espada de fuego. Es tremendamente derivativo en todo lo que expone, dando la sensación de que todo sale de alguna parte o ya se ha leído antes… pero así es la literatura de género, ¡vive Dios!

Quizá menos perdonable sean algunos tratamientos de personajes, que para encajar mejor acaban siendo familiares o conocidos de los ya presentados; alguna muerte no esperada pero previsible, si es que tal cosa es posible; y, sobre todo, y quizá la mayor pega que se le pueda poner, un muy pobre tratamiento de los personajes femeninos (¡ni Tolkien!), que siempre están ahí para satisfacer una necesidad de algún personaje masculino: enamorarlos, despertar sus deseos o necesidades, compartir alcobas y lechos o ser forzadas. Tampoco esperaba que la novela superase el Test de Bechdel, pero mejorar esto un poco en un género tan cerrado vendría bien. No pudo ser en este caso.

Pero. PERO.

Que no parezca que sólo me quejo. Reitero que esto es de lo mejor que se puede uno echar en cara en fantasía. Es divertido, es ágil, está bien escrito y tiene sus puntos originales de cuando en cuando. Si el autor hubiese nacido en New Jersey en lugar de vivir en un pueblo de Extremadura, estos libros ya tendrían series y videojuegos.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXII)

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 3 de Agosto de 2016

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Joy (David O. Russell, 2015)

No habría dado para mucho más que telefilme de sobremesa, pero eh, si también con eso ganó un Oscar Sandra Bullock con The Blind Side, una película diseñada para mayor gloria de Jennifer Lawrence tenía que convencer a crítica y público. Pese a ser muy correcta a mí particularmente me ha parecido prescindible.

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Spotlight (Tom McCarthy, 2015)

Poco más puedo decir también de Spotlight, realmente brillante a nivel técnico, con un ritmo muy bien llevado… pero que, al final, acaba siendo un ¿docudrama? ¿un biopic de una investigación periodística? Me pareció que le faltaba algo de conflicto a una narrativa muy de “investigamos esto, publicamos la noticia, fin”.

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Before we go (Chris Evans, 2014)

Y al final sin embargo me sorprenden las tonterías más desconocidas, como este experimento de Chris Evans en un descanso entre capitanes américas y vengadores, en labores de dirección, producción y actuación. Una historia romántica sin caer en la ñoñería fácil, con final abierto y varios momentos curiosos. Pasó y pasará desapercibida, porque no es más que una película de relleno y, sin embargo, ahí le veo su virtud.

300, el origen de un (algún) imperio

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 11 de Julio de 2014

Después del tremendo éxito que supuso 300 (la película basada en el tebeo), su continuación 300, el origen de un imperio (la otra película también basada en el creo que aún inédito tebeo) se me antoja un experimento fallido en… se me antoja una mala película.

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En realidad luego todo sucede en barcos y es menos emocionante.

No vale ya ni como poco sutil metáfora militarista de las diferencias entre oriente y occidente, como intentaba hacer su predecesora, puesto que se pierde en la identificación estereotipada de los personajes. No son ya los espartanos los defensores de la democracia, sino los orgullosos militares que no quieren ayudar a los verdaderos demócratas. No están los malvados persas ya liderados por un icónico y hasta totémico Jerjes, que aquí incluso se humaniza levemente, sino que aparece la nueva figura de la general persa-que-en-realidad-es-ateniense que confunde al espectador al tener un origen (de arquear ceja), un trauma (el ya habitual si hay un personaje femenino), y un deseo prohibido (y eso ya tal). Y el “a ver si los griegos no van a ser tan buenos entonces” que termina de desdibujar cualquier influencia del Frank Miller desatado de las últimas décadas.

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También sale desnuda de modo completamente gratuito, pero este post es para todos los públicos.

Se queda uno pensando: ¿qué estoy viendo exactamente? La fuerza estética de la primera película queda diluida, parcialmente por estar peor hecha y por repetición de esquemas ya en muchos largometrajes desde entonces. El argumento se pierde, los personajes se desdibujan, el protagonista no mantiene la posición de liderazgo cinematográfico que tenía el Leónidas de Gerard Butler.

Todo mal.

SuperMeh

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 26 de Junio de 2013

En estos tiempos de glorificación de cualquier manifestación de la cultura pop, se hace difícil desmontar los constructos mentales autodefensivos que cada consumidor realiza para proteger “sus” obras. Tan fácil es para el fan argumentar una cosa como todo lo contrario.

En esta Man of Steel (Zack Snyder, 2013), que no es Superman, teníamos todas las premisas para hacer algo importante, exactamente igual que las tuvimos en Superman Returns y aquello desembocó en una película que ya nadie recuerda.

Man of Steel

Un señor con una S que no es de Superman y una señora que no sé qué hace en la película

Tras un primer acto levemente prometedor, pese al Nolanismo imperante de cielos grises, colores oscuros y un impostado dramatismo que alcanza niveles insoportables, todo se desmorona con una retahíla de decisiones argumentales inconexas. Los personajes secundarios se demuestran forzados — una Lois Lane que sólo está ahí para que algún holograma pueda explicarle lo que está pasando y el espectador se entere — o directamente inexistentes — como toda la plantilla del Daily Planet, que podría haber sido eliminada del metraje sin sufrimiento alguno –.

El ritmo se va viniendo abajo y ya nunca logra remontar. Se intentan forzar emociones en el espectador con muertes mal orquestadas y planificadas, se hace necesario que los diálogos expliquen continuamente lo que sucede y, cuando ya no queda por dónde cogerlo, comienza una orgía de destruction porn que cansa al espectador, deseoso de que termine el sufrimiento y las escenas repetitivas (visto un edificio caerse, vistos todos). Hay que analizar esta última frase, escrita por un fan declarado del cine de Michael Bay. Hay un cine sincero que sabe lo que vende y lo que promete, y hay un cine pretencioso, deseoso de alcanzar el reconocimiento de los críticos y que no lo consigue. Man of Steel entra directamente en esta segunda categoría. Ni respeta al personaje ni lo reinterpreta correctamente. Ni consigue un drama aceptable ni una buena película de tíos en pijama dándose tortas como panes.

Y tras esto, sólo queda Internet y su polarización absoluta en las opiniones sobre la película. Un metacritic (¡hereje!) de 55 por parte de los críticos y 8.2 de los fans. Poco queda que explicar tras esas cifras. Si no te gusta la película eres una persona gris que piensa todo demasiado y no sabe disfrutar del cine palomitero. Si te gusta eres un descerebrado fan del personaje. Así es Internet.

La chica que saltaba a través del tiempo

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 15 de Mayo de 2013

La chica que saltaba a través del tiempo (時をかける少女 Toki wo kakeru shōjo, de Mamoru Hosoda)

Del mismo director que nos trajo Summer Wars en 2009 (película de la que habría que hablar largo y tendido, relacionada también con ese nuevo género acerca de las aventuras dentro de entornos virtuales que mencionaba en el post anterior) tenía pendiente su anterior obra, La chica que saltaba a través del tiempo, basada en una novela de ciencia-ficción de uno de los más conocidos autores japoneses del género.

La chica que saltaba a través del tiempo

Hagamos aquí un inciso: bastante que sabía que estaba basada en una novela, fijaos lo que se descubre con hacerle una visita a la wikipedia. Tenéis en vuestras manos el repositorio de conocimiento más amplio de la historia de la humanidad y sólo lo utilizáis para buscar fotos de Sofía Vergara. Vergüenza debería daros. Fin del inciso.

Ya hemos mencionado anteriormente en esta santa casa al estudio productor de esta película: Madhouse, que está realizando durante los últimos años algunas de las mejores obras de anime que se puede uno echar en cara. Aquí, como es habitual, la factura técnica de la película es casi impecable. Cualquier pega que le podamos encontrar (quizá la animación en los planos más alejados queda un poco desdibujada) queda eclipsada con, por ejemplo, su estupenda banda sonora.

Pero es sin duda en su narrativa pausada y emotiva donde la película brilla. Nos cuentan como una joven alumna de instituto descubre por azar una misteriosa capacidad para saltar cortos intervalos hacia atrás el tiempo, convirtiendo esta habilidad en su forma de alargar los buenos momentos, repitiéndolos, e intentando corregir los malos, con los problemas que esto acaba ocasionando a la larga. El karma es lo que tiene. Si a ti no te pasa nada malo ya le pasará a otro. Hacia el final la tragicomedia se vuelve profundamente dramática con un par de escenas que te dejan el corazón en un puño, como debe ser. Vedla y disfrutadla.