Reseñas cinematográficas relámpago (XXX)

Publicado por Iván Alonso, el martes 26 de septiembre de 2017

Con un título de post que queda un poco pornográfico en esta trigésima entrada, damos un repaso rápido a algunas de las últimas películas que he visto.

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)

Un western durante dos actos que se transforma en una película de horror con toques de gore en el tercero. Sin avisar. Sin paños calientes. Sin venir a cuento. Esto tiene su público y la película ha cosechado buenas críticas dentro de ese fandom concreto, pero horrendas fuera, porque los toques de fantástico no son capaces de maquillar un ritmo lento, unos personajes desdibujados y un escaso argumento.

Me desquitaré leyendo algún tomo de Blueberry y viendo algún otro western durante la semana.

Baby Driver (Edgar Wright, 2017)

Nicolas Winding Refn lo hizo mejor con Drive, sobre todo porque a Baby Driver se le olvidó no resultar tan expositiva en pequeños detalles, en contarnos historias de más que nos sobraban y que a la larga empantanan ligeramente una película que, por lo demás, resulta de impecable factura. Y es que es una verdad histórica innegable que todas las películas con persecuciones en coche siempre tienen algo interesante; como mínimo las persecuciones en coche. Muy buen ritmo que deja con ganas de más.

Transformers: The Last Knight (Michael Bay, 2017)

Si digo que fácilmente le sobra una hora de metraje no os estoy contando nada nuevo, porque resulta prácticamente idéntica a las anteriores… y es que ya es la ¿quinta? película de la franquicia. La escalada armamentística ya está completamente fuera de madre, cuando en el 2009 os contaba por aquí que Transformers 2 me parecía un punto de inflexión en el nivel de las barbaridades en pantalla, y sólo ha ido in crescendo desde entonces.

Una cierta parte de mi se apena porque Michael Bay haya pervertido el concepto de Transformer para toda una generación, con robots raros y confusos visualmente, y que aquellas cosas tan bonitas de Hasbro, con tebeos de Marvel y series de Toei se hayan perdido en el recuerdo como lágrimas en la lluvia.

Hector and the Search for Happiness (Peter Chelsom, 2014)

Un Come Reza Ama de segunda fila, ligeramente más visible por tener algo más de humor (Simon Pegg siempre hará más gracia que Julia Roberts), ligeramente (aún) más pérdida de tiempo por no ser capaz ni de plantear un drama coherente en ningún momento. Prescindible.

Master of None

Publicado por Iván Alonso, el martes 5 de septiembre de 2017

En esta moderna sociedad de información inmersa en tremendas campañas de marketing, la dictadura del jaip (hype) hace que todo el mundo escuche, vea y lea lo mismo. Que a veces está bien, a veces realmente tiene calidad. Pero ocupados como estamos en hacer caso sólo a lo trendy, en las profundidades de los catálogos de editoriales y productoras se quedan maravillas que no llegan a ser descubiertas por una gran parte del público a menos que pongas grandes rótulos de neón parpadeante diciendo “tienes que ver esto”.

Y así estamos. Mientras todo Madrid se empapela con anuncios del regreso de Narcos (de la que he visto únicamente una temporada y no más, Santo Tomás; aunque el tema queda para otro momento), Netflix produce joyas como Master of None de la que no había oído hablar en mi vida.

Es una serie creada y escrita por Aziz Ansari, uno de los protagonistas de Parks & Recreation (que tampoco ha tenido mucha fama por estas tierras), en uno de esos claros casos de “como no me dais papeles que me interesen, ya me los hago yo”. Esto le da a la serie una cierta aura de obra de autor, pero a la vez de producto creado para engrandecer la imagen de una persona concreta, y a veces se nota. Pero tampoco mucho.

Y sí, es una serie de un montón de jasps hipsters reuniéndose para comer en sitios guays de la ciudad, aunque esta sea sólo la excusa para plantear conversaciones y temas, a razón de uno por capítulo, y ver cómo los enfocan distintas personas de esta (nuestra) generación. De hecho es esta una de las razones que ha esgrimido Ansari para responder que no sabe cuándo (o si sucederá) una tercera temporada, el haberse quedado quizá sin temas que hablar alrededor de una mesa acerca de la vida en la ciudad.

Dicho esto.

Seriaza. Encantadora a todos los niveles, implicada con distintos temas generacionales, solucionando limitaciones de presupuesto y producción con una creatividad desbordante, y ampliamente premiada. Sólo dos temporadas de diez capítulos cada una, rápida de ver y que deja con ganas de más. Esperemos que se animen con una tercera el año que viene, y descubramos qué pudo suceder en ese magnífico final abierto de la segunda temporada.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXIX)

Publicado por Iván Alonso, el viernes 1 de septiembre de 2017

The Hitman’s Bodyguard (Patrick Hughes, 2017)

Oportunidad desaprovechada. Sobre el papel debería existir una buena química entre los dos actores protagonistas, Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson, pero a la hora de la verdad un guión insulso y un mal ritmo deja que se vean todas las costuras. Algunas de las escenas de acción merecen la pena, pero ni eso mantiene una coherencia durante el metraje, haciéndome pensar que las distintas unidades no estaban demasiado coordinadas. Prescindible.

Dave made a maze (Bill Waterson, 2017)

Un señor construye un laberinto con cajas de cartón en el salón de su casa… que por dentro es más grande de lo que parece. Cualquier intento de hacer fantasía desde el mundo indie es más que bienvenido. Aunque no es una joya, a tope con estas cosas.


Y aún más relámpago, cosas que he visto en los últimos días:

Reseñas cinematográficas relámpago (XXVIII)

Publicado por Iván Alonso, el domingo 16 de julio de 2017

John Wick Chapter 2 (Chad Stahelski, 2017)

Tras unos años de producciones de nivel bajo, menos exigentes en temas de producción y presupuesto, en thrillers menores e incluso algún experimento costumbrista, Keanu Reeves volvía al cine de acción en 2013 con Man of Tai Chi, una coproducción sino-americana donde hacía de un Final Boss muy de videojuego en una película que no vio ni el tato. También era su primera película como director, detalle menor al que nadie le ha hecho mucho caso tampoco.

Ese mismo año repetía esquema (esta vez sólo como actor protagonista) en 47 Ronin, una cosa muy loca de fantasía asiática y espectáculo visual con la que parecía que confirmaba estar de vuelta en el cine de acción. Tampoco se le hizo mucho caso y tiene unas notas infames. Y en 2014 estrena John Wick. Otra peli de accón desbordante desde los primeros minutos de metraje hasta los créditos finales. La mejor película de acción de su año (y si no, desmiéntemelo).

Y BOOM. Vuelta a las múltiples producciones anuales y a protagonizar montones de películas de todo tipo, desde el thriller más insustancial hasta la experimentación visual más locuela. Knock Knock (2015), Exposed (2016), The Whole Truth (2016), The Neon Demon (2016), The Bad Batch (2016), To The Bone (2017), y varios cortos y películas directas para televisión.

A lo mejor no tiene nada que ver. A lo mejor. Pero yo veo un punto de inflexión en su carrera a raíz de John Wick. Y en esas estamos cuando llegamos a 2017 y tras años de recomendar aquella primera parte a mucha gente (y ser ignorado) estrenan esta John Wick Chapter 2… ¡en cines! ¡En España! Cuando la primera parte fue directamente al mercado televisivo sin pasar por la casilla del cine ni la del bluray. Y se pone uno hipster en plan “yo esto ya lo conocía, llegas tres años tarde” cada vez que le hablan de la película.

Y sé que no os estoy hablando de este Chapter 2, pero es que no sé para qué queréis una opinión cuando es obvio de qué va esto: bang, bang, tiros, peleas, persecuciones, gun-porn, coches y motos, una narrativa videojueguil y un deleite visual en cada minuto. Y aunque se cierra de un modo más o menos convincente no deja de ser a su vez un gran “continuará”, que para algo el título ya os pone bien clarito Chapter 2. Así que esperando ya por el Chapter 3.

Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017)

<emoji con corazoncitos en los ojos>

Sucker Punch (Zack Snyder, 2011)

En la misma semana he visto dos películas en las que una modelo en minifalda cruza las trincheras de una no man’s land en una primera guerra mundial alternativa, defendiéndose de los proyectiles enemigos con armas de mano, apoyada por un séquito de ayudantes multiétnico, mientras combate en espectaculares escenas en tiempo bala, demostrando el empoderamiento del moderno feminismo en base a matar montones de hombres varones malvados pero jugando a la vez con la dicotomía de estar basada en una fantasía erótica eminentemente masculina.

Una de estas obras ha sido defendida como parte de un nuevo feminismo, la otra ignorada como una obra pajillera para post-adolescentes. Quizá yo no soy quién para opinar, pero me ha parecido ver que las dos películas tienen su justa medida de ambas cosas.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXVII)

Publicado por Iván Alonso, el viernes 19 de mayo de 2017

Fences (Denzel Washington, 2016)

Magnífica interpretación de todos los actores, tanto principales como secundarios, en una historia que dependerá de en qué se estuviera fijando el espectador. Segregación racial, alienación del individuo en la sociedad de trabajo, sueños truncados, enfrentamiento generacional, pérdida de la individualidad y el propósito dentro del matrimonio… todo temas felices.

O, como leí en una crítica en letterboxd:

denzel washington needs to shut the hell up: the movie (2016)

No parece una adaptación realmente brillante al cambiar de medio. Sigue pareciendo una obra de teatro y probablemente sea más disfrutable de ese modo.

Logan (James Mangold, 2017)

Dos primeros actos excepcionales, mezcla de western crepuscular y road movie (un euro por cada vez que alguien haya escrito “western crepuscular” hablando de Logan y sería rico). Un tercer acto donde al guión, la dirección y la fotografía se les olvida todo lo que se ha hecho hasta ese momento y volvemos a una película de los X-Men tan absurda como la docena de películas anteriores. Que no estaría mal de no llevar una hora de metraje viendo otra cosa distinta.

Casi. Casi lo conseguimos esta vez.

La culpa la tiene la barba de Hugh Jackman. Desde el minuto en que se afeita en la película todo va cuesta abajo. Hemos encontrado su talón de Aquiles.

Manchester by the Sea (Kenneth Lonergan, 2017)

Excepcional representación de la destrucción del alma de un ser humano, y cómo algunos eventos vitales pueden llegar a rompernos más allá de toda reparación.

Silence (Martin Scorsese, 2016)

Insoportable.

Pero tampoco voy a mentir, sólo vi las dos primeras horas de película, a lo mejor luego remonta y resulta ser una fantástica alegoría sobre las consecuencias del colonialismo católico en otras culturas, pero no me lo estaba pareciendo. Si versase sobre una religión “menor” diríamos que es propaganda.

Salvando estas cosas, el problema de que yo no soy su público objetivo, realmente me parece difícil verle virtudes.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXVI)

Publicado por Iván Alonso, el viernes 12 de mayo de 2017

Guardians of the Galaxy, Vol. 2 (James Gunn, 2017)

Leía hace tiempo una anécdota en los internets (dónde si no) acerca de un padre y un hijo que iban a ver al cine alguna de las películas de El Hobbit. El hijo le decía algo así como que vaya pérdida de tiempo ver otra más, a lo que el padre respondía que por muy mala que fuese la película, cualquier minuto pasado en la Tierra Media era un minuto disfrutado.

Crecí leyendo tebeos de Marvel. Nadie me va a convencer de que una, cuatro o quince películas al año de tíos en pijama saltando de un lado a otro pegándose, haciendo ruiditos y con muchos colorines y chistes es algo que no mola. Al fin y al cabo contentan a mi niño interior, que en el camino de vuelta a casa siempre me recuerda con su pequeña vocecilla que cuando éramos niños no había estas cosas. Ojalá las hubiese habido. Tampoco voy a negar que esto cada vez es más formulaico, que se le empieza a notar, y que no me extrañaría que cansara a cualquiera.

Ya a la primera película se le notaba por todas partes que intentaban colarte una nostalgia con retrocontinuidad mediante el método de ponerte un embudo en la boca y que te lo tragues todo (Hola, Stranger Things, ¿qué tal? Sí, también estoy pensando en ti). Mediante música ochentera, colores ochenteros, chistes ochenteros y ritmo de película ochentera para que disfrutes de una peli basada en un tebeo que jamás leíste en los ochenta.

Así que… sí, es peor que la primera. No es una película de los Guardianes, sino de Chris Pratt/Starlord, en la que ningún otro personaje hace nada relevante para el argumento durante todo el metraje. Tiene algunas decisiones argumentales cuestionables. Tiene un villano que no encaja con el tono y el “tamaño” de las cosas que deberían estar pasando, y todos esos pequeños detalles que sólo los lectores de tebeos percibimos y que realmente dan igual, pero a nosotros nos hacen arquear una ceja. Y… pues vaya, ¿Qué más quieres que te diga?, que en general es peor.

Pero naves espaciales, chistes, pium pium, piñao piñao, muchos colores y ganan los buenos. Seguiré pagando por más películas de estas. Si los demás no vais al cine lo comprenderé.

PD: Colorines y chistes, DC, colorines y chistes. Te lo tengo dicho.

Split (M. Night Shyamalan, 2016)

*Grumpf*. Siendo firme defensor como soy de prácticamente todas las películas de Shyamalan, esta se me ha hecho bola. Como siempre, he disfrutado de todo el metraje desde un punto de vista técnico, con unos planos opresivos que generan una magnífica atmósfera durante toda la película, con un ritmo lento pero constante como en todas sus obras previas, pero… meh.

Al terminar me queda la sensación de que no me han contado nada, y aunque la interpretación de McAvoy de sus múltiples personalidades es correcta, tenía espacio para brillar y no lo ha hecho. Como al niño que aún siendo de los mejores de la clase no se le pone el sobresaliente porque lo podía haber hecho mejor, la película es disfrutable aún sin triunfar del todo.

xXx: The Return of Xander Cage (D.J. Caruso, 2017)

Esto no debería existir. La acción es mala, los personajes secundarios insustanciales y Vin Diesel está fondón ya para estas cosas, y es que se le nota entre las costuras que es una película creada por comité para contentar a un tipo de público sin entender a ese tipo de público.

Si lo más entretenido de la película ha sido decir “Anda, el tío que salía en Rogue One” y el cameo de Neymar Jr, ya está todo dicho.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXV)

Publicado por Iván Alonso, el lunes 15 de agosto de 2016

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The nice guys (Shane Black, 2016)

Sentimientos encontrados aquí, porque me ha gustado pero esperaba más. Muy bien Russell Crowe, excepcional Ryan Gosling. La he visto incluida en varias listas de “lo mejor del año (hasta ahora)“, aunque no sé si eso le hace más mal que bien y de ahí las altas expectativas que llevaba.

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13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi (Michael Bay, 2016)

7,4 en imdb. Dirigida por Michael Bay. Soldados, tiros y explosiones. Esto tiene que molar.

Pues NO. Mal ritmo, personajes intercambiables, desarrollo confuso de las escenas… en muchas ocasiones te preguntas qué está pasando exactamente y quién es cada persona, todo soldados con el mismo atuendo, armas y barbas. 7,4 de votos provenientes de los USA y muchas banderas.

Anécdota irrelevante: En mi círculo la conocemos como “la peli de los novios de Pam“, por ser dos de los protagonistas John Krasinski y David Denman, los dos actores que fueron novios de Pam en la excepcional serie The Office.

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Central Intelligence (Rawson Marshall Thurber, 2016)

Comedia de encargo con toques de acción, fabricada para ser protagonizada por Dwayne “The Rock” Johnson y Kevin Hart. Prescindible, pero te puede sacar un par de sonrisas en una de estas noches veraniegas de insomnio por el calor. Por reseñar algo curioso, The Rock tiene algunos detalles en su interpretación que le sacan de sus personajes habituales. Y ya de por sí todo lo que hace mola.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXIV)

Publicado por Iván Alonso, el viernes 12 de agosto de 2016

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Demolition (Jean-Marc Vallée, 2015)

En mi particular cosmovisión de las estrellas cinematográficas, tengo una pequeña lista de actores de los que me atrevo a afirmar que todo lo que hacen tienen algo que disfrutar. John Cusack, Gary Oldman, Michael Fassbender… Hasta en la más alimenticia de sus películas hay algún pequeño destello de lo que yo, en mi humilde pero infalible opinión, creo que se puede disfrutar en cuanto a actuación. Y aunque no me atrevo del todo a añadir a Jake Gyllenhaal a esta personal lista, tiene también un “algo” que me hace disfrutar de sus películas, especialmente ahora que se pone rarito e independiente para tratar de dignificar un poco su carrera, con papeles mayores y menores en los últimos años en películas como Prisoners (muy decente), Enemy (incomprensible), Nightcrawler (malrollista), Southpaw (siempre hay que intentar un drama deportivo), Everest (quizá el único papel salvable de dicha infamia, pese a ser muy pequeño) y esta última Demolition.

Aunque se pierde en ocasiones no quedando claro exactamente qué es lo que quiere contar ni hacia dónde se va a desarrollar la historia, tiene muy buenos momentos tragicómicos, algunos de llevarse las manos a la cabeza y, aunque le sobran algunas decisiones argumentales que no añaden gran cosa, el conjunto global no desmerece.

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Legend (Brian Helgeland, 2015)

La historia de dos hermanos gemelos que ascienden en el mundo mafioso del Londres de los años sesenta, basada en personajes reales. Eché de menos algún letrero sobreimpuesto con un “Recuerda que esto sigue siendo una historia real” al estilo de Pain & Gain, y creo que con eso está dicho todo en cuanto a tono y forma de la película. Pese a que como historia deja bastante que desear, terminando demasiado en falso y haciendo imposible que puedas empatizar con los protagonistas pese a que era lo que parecía en un principio (la típica historia de “si en realidad es buen chaval“), como un paso más de Tom Hardy hacia convertirse en estrella absoluta triunfa, interpretando a los dos hermanos gemelos simultáneamente y dotándolos de personalidad propia. Tengo que acordarme de añadir a este tipo a esa lista mía personal de actores que siempre lo hacen bien.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXIII)

Publicado por Iván Alonso, el jueves 11 de agosto de 2016

Este post se me había quedado perdido en borradores durante años, ni lo recordaba ni sé si seguiría pensando lo mismo de estas películas en el caso de volver a verlas a día de hoy, pero… por mí que no se diga. Pulsemos publicar y cerremos los ojos.

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Siete psicópatas (Seven psicopathsMartin McDonagh, 2012)

Tras Escondidos en Brujas, Martin McDonagh intenta repetir, de nuevo con Colin Farrell, otra película más a la Guy Ritchie. Están apareciendo tantas obras similares que se ha creado un pequeño subgénero donde ya no diferencio del todo en qué película pasaba qué cosa. Entretenida, aunque le falta un hervor; quizá sea sólo un problema de montaje porque el guión parecía interesante, plagado de referencias metalinguísticas. Olga Kurylenko muy desaprovechada, y eso es imperdonable.

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El lado bueno de las cosas (Silver linings playbookDavid O. Russell, 2012)

Dato encontrado en imdb:

[…] this film became the first to earn [nominations] in all four acting categories since Reds [1981] and the first “Big Five” (Best Picture, Best Actor, Best Actress, Best Director, Best Writing) nominee since Million Dollar Baby

Podría parecer una cantidad desproporcionada de nominaciones. Y podría parecer excesivo el premio a la mejor actriz a Jennifer Lawrence, teniendo quizá Bradley Cooper algunas escenas incluso mejores. Pero la película es buena, se deja ver, tiene su dosis de drama sin caer en lo empalagoso, su pizca de positivismo sin llegar a la autoayuda y un poquito de romance sin llegar a la ñoñería.

El espíritu del mago, de Javier Negrete

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 10 de agosto de 2016

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Portada de la edición francesa, titulada Syfrõn, con el ejército del Martal en primer plano

Once años han pasado desde que compré el libro, y tres intentos de lectura. Y no ha sido por demérito del texto, que es fantástico, pero han querido las casualidades que cada vez que lo empezaba algo sucediera que acaparaba mi atención y quedara sepultado por otros temas. Y luego, ya se sabe, olvidado entre múltiples libros todos ellos empezados a la vez, leídos en paralelo y abandonados progresivamente… “La Pila” de libros pendientes. Un delito del que soy reincidente desde que terminé los estudios universitarios y dejé de viajar en transporte público, ese gran amigo de la lectura.

Pero esto poco tiene que ver con el libro en sí.

En el año 2003 publicaba Minotauro La espada de fuego [cyberdark, amazon, una reseña], de Javier Negrete (válgame que este libro no tenga entrada en la wikipedia, luego me preguntan por qué aborrezco la wiki española). Adquirió rápido ese halo discutido por unos y abrazado por otros de “mejor novela española de fantasía épica” y, como todas las novelas de género que triunfan en el mercado, se convirtió en una saga. El espíritu del mago [cyberdark, amazon], el libro que nos ocupa, es la segunda entrega de esta serie.

Dos años después de conquistar la Espada de Fuego, Derguín Gorión, el nuevo Zemalnit, se encuentra refugiado en la ciudad de Narak y vive obsesionado por el recuerdo de Mikhon Tiq, su amigo y aprendiz de mago, que perdió su espíritu en combate con el hechicero Ulma Tor y cuyo cuerpo fue petrificado y abandonado en las selvas de la Sierra Virgen. Su anhelo es recuperar el cuerpo de su amigo y rescatar su espíritu, pero también debe luchar contra las pesadillas que le advierten que Togul Barok, su gran rival en la lucha por la Espada de Fuego, no ha muerto. […]

¿Y qué más necesitamos? Vuelven los personajes que ya nos enamoraron en el primer libro, aparecen varios nuevos y seguimos indagando en los misterios de Tramórea (pero sin profundizar demasiado, eso quedará para las novelas posteriores). Prosa fluida, narrativa excepcional, espadas y tahedoranes. No podemos pedir mucho más.

Para que no caigamos en el equívoco y pensemos que tengo un autor invitado en el blog, hay que sacarle pegas a todo, claro. Todos los clichés del género están aquí también, a propósito o sin ser buscados. Como segundo libro, pese a ser en cierta medida autocontenido, deja intuir ya un cierto comportamiento episódico, cerrando un arco argumental pero con demasiados flecos sueltos a su fin, algo que no se notaba tanto en La espada de fuego. Es tremendamente derivativo en todo lo que expone, dando la sensación de que todo sale de alguna parte o ya se ha leído antes… pero así es la literatura de género, ¡vive Dios!

Quizá menos perdonable sean algunos tratamientos de personajes, que para encajar mejor acaban siendo familiares o conocidos de los ya presentados; alguna muerte no esperada pero previsible, si es que tal cosa es posible; y, sobre todo, y quizá la mayor pega que se le pueda poner, un muy pobre tratamiento de los personajes femeninos (¡ni Tolkien!), que siempre están ahí para satisfacer una necesidad de algún personaje masculino: enamorarlos, despertar sus deseos o necesidades, compartir alcobas y lechos o ser forzadas. Tampoco esperaba que la novela superase el Test de Bechdel, pero mejorar esto un poco en un género tan cerrado vendría bien. No pudo ser en este caso.

Pero. PERO.

Que no parezca que sólo me quejo. Reitero que esto es de lo mejor que se puede uno echar en cara en fantasía. Es divertido, es ágil, está bien escrito y tiene sus puntos originales de cuando en cuando. Si el autor hubiese nacido en New Jersey en lugar de vivir en un pueblo de Extremadura, estos libros ya tendrían series y videojuegos.