Reseñas cinematográficas relámpago (XXII)

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 3 de agosto de 2016

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Joy (David O. Russell, 2015)

No habría dado para mucho más que telefilme de sobremesa, pero eh, si también con eso ganó un Oscar Sandra Bullock con The Blind Side, una película diseñada para mayor gloria de Jennifer Lawrence tenía que convencer a crítica y público. Pese a ser muy correcta a mí particularmente me ha parecido prescindible.

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Spotlight (Tom McCarthy, 2015)

Poco más puedo decir también de Spotlight, realmente brillante a nivel técnico, con un ritmo muy bien llevado… pero que, al final, acaba siendo un ¿docudrama? ¿un biopic de una investigación periodística? Me pareció que le faltaba algo de conflicto a una narrativa muy de “investigamos esto, publicamos la noticia, fin”.

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Before we go (Chris Evans, 2014)

Y al final sin embargo me sorprenden las tonterías más desconocidas, como este experimento de Chris Evans en un descanso entre capitanes américas y vengadores, en labores de dirección, producción y actuación. Una historia romántica sin caer en la ñoñería fácil, con final abierto y varios momentos curiosos. Pasó y pasará desapercibida, porque no es más que una película de relleno y, sin embargo, ahí le veo su virtud.

300, el origen de un (algún) imperio

Publicado por Iván Alonso, el viernes 11 de julio de 2014

Después del tremendo éxito que supuso 300 (la película basada en el tebeo), su continuación 300, el origen de un imperio (la otra película también basada en el creo que aún inédito tebeo) se me antoja un experimento fallido en… se me antoja una mala película.

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En realidad luego todo sucede en barcos y es menos emocionante.

No vale ya ni como poco sutil metáfora militarista de las diferencias entre oriente y occidente, como intentaba hacer su predecesora, puesto que se pierde en la identificación estereotipada de los personajes. No son ya los espartanos los defensores de la democracia, sino los orgullosos militares que no quieren ayudar a los verdaderos demócratas. No están los malvados persas ya liderados por un icónico y hasta totémico Jerjes, que aquí incluso se humaniza levemente, sino que aparece la nueva figura de la general persa-que-en-realidad-es-ateniense que confunde al espectador al tener un origen (de arquear ceja), un trauma (el ya habitual si hay un personaje femenino), y un deseo prohibido (y eso ya tal). Y el “a ver si los griegos no van a ser tan buenos entonces” que termina de desdibujar cualquier influencia del Frank Miller desatado de las últimas décadas.

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También sale desnuda de modo completamente gratuito, pero este post es para todos los públicos.

Se queda uno pensando: ¿qué estoy viendo exactamente? La fuerza estética de la primera película queda diluida, parcialmente por estar peor hecha y por repetición de esquemas ya en muchos largometrajes desde entonces. El argumento se pierde, los personajes se desdibujan, el protagonista no mantiene la posición de liderazgo cinematográfico que tenía el Leónidas de Gerard Butler.

Todo mal.

SuperMeh

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 26 de junio de 2013

En estos tiempos de glorificación de cualquier manifestación de la cultura pop, se hace difícil desmontar los constructos mentales autodefensivos que cada consumidor realiza para proteger “sus” obras. Tan fácil es para el fan argumentar una cosa como todo lo contrario.

En esta Man of Steel (Zack Snyder, 2013), que no es Superman, teníamos todas las premisas para hacer algo importante, exactamente igual que las tuvimos en Superman Returns y aquello desembocó en una película que ya nadie recuerda.

Man of Steel

Un señor con una S que no es de Superman y una señora que no sé qué hace en la película

Tras un primer acto levemente prometedor, pese al Nolanismo imperante de cielos grises, colores oscuros y un impostado dramatismo que alcanza niveles insoportables, todo se desmorona con una retahíla de decisiones argumentales inconexas. Los personajes secundarios se demuestran forzados — una Lois Lane que sólo está ahí para que algún holograma pueda explicarle lo que está pasando y el espectador se entere — o directamente inexistentes — como toda la plantilla del Daily Planet, que podría haber sido eliminada del metraje sin sufrimiento alguno –.

El ritmo se va viniendo abajo y ya nunca logra remontar. Se intentan forzar emociones en el espectador con muertes mal orquestadas y planificadas, se hace necesario que los diálogos expliquen continuamente lo que sucede y, cuando ya no queda por dónde cogerlo, comienza una orgía de destruction porn que cansa al espectador, deseoso de que termine el sufrimiento y las escenas repetitivas (visto un edificio caerse, vistos todos). Hay que analizar esta última frase, escrita por un fan declarado del cine de Michael Bay. Hay un cine sincero que sabe lo que vende y lo que promete, y hay un cine pretencioso, deseoso de alcanzar el reconocimiento de los críticos y que no lo consigue. Man of Steel entra directamente en esta segunda categoría. Ni respeta al personaje ni lo reinterpreta correctamente. Ni consigue un drama aceptable ni una buena película de tíos en pijama dándose tortas como panes.

Y tras esto, sólo queda Internet y su polarización absoluta en las opiniones sobre la película. Un metacritic (¡hereje!) de 55 por parte de los críticos y 8.2 de los fans. Poco queda que explicar tras esas cifras. Si no te gusta la película eres una persona gris que piensa todo demasiado y no sabe disfrutar del cine palomitero. Si te gusta eres un descerebrado fan del personaje. Así es Internet.

La chica que saltaba a través del tiempo

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 15 de mayo de 2013

La chica que saltaba a través del tiempo (時をかける少女 Toki wo kakeru shōjo, de Mamoru Hosoda)

Del mismo director que nos trajo Summer Wars en 2009 (película de la que habría que hablar largo y tendido, relacionada también con ese nuevo género acerca de las aventuras dentro de entornos virtuales que mencionaba en el post anterior) tenía pendiente su anterior obra, La chica que saltaba a través del tiempo, basada en una novela de ciencia-ficción de uno de los más conocidos autores japoneses del género.

La chica que saltaba a través del tiempo

Hagamos aquí un inciso: bastante que sabía que estaba basada en una novela, fijaos lo que se descubre con hacerle una visita a la wikipedia. Tenéis en vuestras manos el repositorio de conocimiento más amplio de la historia de la humanidad y sólo lo utilizáis para buscar fotos de Sofía Vergara. Vergüenza debería daros. Fin del inciso.

Ya hemos mencionado anteriormente en esta santa casa al estudio productor de esta película: Madhouse, que está realizando durante los últimos años algunas de las mejores obras de anime que se puede uno echar en cara. Aquí, como es habitual, la factura técnica de la película es casi impecable. Cualquier pega que le podamos encontrar (quizá la animación en los planos más alejados queda un poco desdibujada) queda eclipsada con, por ejemplo, su estupenda banda sonora.

Pero es sin duda en su narrativa pausada y emotiva donde la película brilla. Nos cuentan como una joven alumna de instituto descubre por azar una misteriosa capacidad para saltar cortos intervalos hacia atrás el tiempo, convirtiendo esta habilidad en su forma de alargar los buenos momentos, repitiéndolos, e intentando corregir los malos, con los problemas que esto acaba ocasionando a la larga. El karma es lo que tiene. Si a ti no te pasa nada malo ya le pasará a otro. Hacia el final la tragicomedia se vuelve profundamente dramática con un par de escenas que te dejan el corazón en un puño, como debe ser. Vedla y disfrutadla.

El respetable oficio de traductor

Publicado por Iván Alonso, el lunes 13 de mayo de 2013

Los hados han querido que durante el último mes leyera o leyese dos novelas tan alejadas en ambientación como cercanas en sus detalles decorativos. Y algunos pensamientos me han asaltado durante sus lecturas, de particular importancia los relacionados con las ganas de arrancarme los ojos que dan sus lamentables traducciones al castellano, sus desvergonzadas ediciones y lo mucho que a posteriori traductores y editores tratan de dignificar sus profesiones. Como el blog es mío, aquí pagan justos por pecadores, el todo por la parte, y esas cosas.

El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta (Mr. Penumbra’s 24-Hour Bookstore, de Robin Sloan)

Aunque esta anécdota no sume ni reste a la obra, gracias a que su escritor formó parte del equipo original de Twitter me enteré yo de su existencia, a través de algún perdido blog sobre desarrollo de software. Y de ahí el márketing, ya se sabe, puede hacer que esa información llegue a tus oídos quizá muy exagerada para llamar la atención sobre el autor.

En la novela, un diseñador/programador en paro (diría desarrollador-front, pero sólo me iban a entender los del gremio) acaba atendiendo el turno de noche de una librería abierta 24 horas, en la que parece que nunca compra nadie. Sólo algunos clientes, raros de por sí, vienen a recoger en préstamo aún más extraños libros, con sus textos codificados, conformando una trama de misterio que acaba con centenarias organizaciones secretas, guiños sencillos sobre tecnología y fan-service en forma de personajes geeks para esparcimiento del lector objetivo. Muy sencilla novela best-seller de consumo rápido. Todo correcto hasta aquí.

El señor Penumbra y su librería 24 horas abierta

Nos encontramos entonces con un personaje experto en efectos especiales que trabaja en la industria de luz y magia (por Industrial Light & Magic, probablemente la más conocida empresa del sector. Sólo hay que buscar en Google). Un amigo con quien el protagonista había compartido aficiones de jóvenes, y había sido su Máster de las mazmorras (título de educación superior que sustituye a Dungeon Master, que nunca se traduce). Chistes como “eso es algo tan conocido como el peso atómico del carbón” (por carbono, que ya hay que ser animal para confundir en inglés carbon y coal). Constantes meteduras de pata que te sacan de la narración y que habrían sido perfectamente solucionadas usando un arcano aparato de magia oscura como puede ser un ordenador conectado a internet.

16€ en castellano con esta traducción de rocaeditorial. En inglés 13 o 9,50, según la editorial, en la puerta de tu casa. En inglés incluso hay un efecto fluorescente en la portada.

Ready Player One (de Ernest Cline)

Uno de los grandes ventas del género fantástico durante el último par de años según tengo entendido (información sin contrastar que podría estar inventada; nunca lo sabrás, amigo lector), y gran exponente de lo que a mi entender va a convertirse en uno de los grandes nuevos géneros fantásticos durante la próxima década: la aventura dentro de un entorno virtual. Desde la seminal Tron hasta los actuales pequeños imperios multimedia del género como .Hack, Sword Art Online o este Ready Player One del que ya se habla de una película, intuyo que cada vez vamos a tener más obras ambientadas en estos dobles mundos reales y virtuales.

Ready Player One

Aquí un joven adolescente forma parte de la búsqueda de un tesoro dentro del más famoso juego/entorno de su tiempo, un no muy lejano futuro de crisis energética, dejadez social y pobreza generalizada, donde se compite por conseguir la herencia indicada en el testamento del anciano creador de este gran juego de juegos. Desde este punto de partida, toda la novela es un inmenso fan-service dedicado a la generación que creció durante los años ochenta (que fueron la infancia del fallecido), con continuas apariciones-homenajes-cuidado-que-bordeamos-el-pleito de naves espaciales, magos, dibujos animados, películas de John Hughes, música pop, juegos de rol, robots gigantes, videojuegos clásicos y un larguísimo etcétera. Todo muy pajeril, todo muy entretenido, pero fan-service al fin y al cabo; en su mayor parte son detalles que jamás aportan nada a la historia o a los personajes, pero ahí están. Lo que es la narración, sencilla y simple, homenaje a su vez a las historias de la época, con protagonista adolescente en el instituto, aventura y riesgo, enamoramiento de la chica inalcanzable y villano maniqueo. No se puede esperar algo distinto, y tampoco es que eso sea malo.

Pero. Pero. En un libro como este, es INDISPENSABLE que el traductor tenga conocimiento sobre la materia que está traduciendo, porque si no puede crear un desaguisado monumental. No puedes traducir Dungeons & Dragons a veces como Dragones y mazmorras y a veces como Mazmorras y dragones. No puedes decir que los gigantescos robots japoneses son mecanos en lugar de mechas. No puedes transformar a los replicantes de Blade Runner en réplicas. Y un largo y enervante etcétera. Por dejadez, hasta se les ha colado algún corta y pega y sustituye en todo el texto que ha dejado mayúsculas en mitad de determinadas palabras. Mala labor de traductor, nula labor de editor.

17€ en castellano, en esta horrenda traducción de Ediciones B. 8 en tapa blanda o 14 en tapa dura en inglés. Yo sabía a lo que me arriesgaba e iba a comprar el libro en su idioma original pero se me adelantaron y me llegó como regalo.

Si admitís un consejo de este, vuestro amistoso vecino: gastad el dinero en unas buenas clases de inglés. Tendréis mejores libros, mejores tebeos y mejores actuaciones en series y películas. Y en lugar de llorar el fallecimiento de narradores/dobladores (que es una pena, todo sea dicho), disfrutaréis de Eastwood y su “Go ahead. Make my day“, Schwarzenegger y su “Hasta la vista, baby“, James Earl Jones y su “I’m your father” o Sean Connery y su “Bond, James Bond“, así como de un trillón de libros como los que he mencionado más arriba… u otros mejores.

Infiltrados, de Martin Scorsese

Publicado por Iván Alonso, el sábado 20 de octubre de 2012

Tanto tiempo como seis años han pasado desde que la viera estrenarse en cines, y casi un lustro desde que la comprara en un dvd que ha descansado el sueño de los justos en una estantería olvidada. Vamos, que ni recordaba que la tenía. Soy temeroso de intentar relecturas de las desgracias de reseñas que vine haciendo durante los primeros años de este blog, tan incapaz de articular cualquier argumento complejo como un comentarista de algún periódico deportivo, pero no por ello voy a dejar de tirar de hemeroteca para recordar lo que me pareció en su momento. Parece ser que me gustó.

Scorsese, DiCaprio y Damon en el rodaje de Infiltrados (The Departed, 2006)

Con seis años más de bagaje cultural el histrionismo de Jack Nicholson no me parece ya tan exacerbado, y no caeré de nuevo en la comparación fácil entre los protagonistas; veo interesantes matices también en los personajes de Matt DamonMark Wahlberg, quien no en vano se llevó una nominación al Oscar a mejor actor secundario — en conjunto finalmente ganaron cuatro, incluyendo mejor director y película –. Su principal argumento a favor sigue siendo la excepcional forma de mantener la tensión dramática hasta su explosivo final, difícil de conseguir teniendo en cuenta lo largo del metraje.

Quizá no se encuentre entre las obras cumbre de su género, pero se atreve a llamar a la puerta en la fiesta donde se encuentran Casino y Goodfellas; necesita que pasen aún unos años más para que la historia decida dónde colocarla.

Reseñas cinematográficas relámpago (XXI)

Publicado por Iván Alonso, el jueves 28 de octubre de 2010

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Iron Man 2 (2010) revisionado

Sigue pareciéndome una de las mejores y más divertidas franquicias que ha dado el cine superheroico. La verdad es que a una película de acción y aventuras no se le puede pedir mucho más.

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Repo Men (2010)

Una pérdida de tiempo sin sentido. Extremadamente violenta y sangrienta, lo que bien explotado podría haber sido interesante, pero no. Y un giro final que invalida media película. Bleg. Y eso que soy fan de Jude Law.

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Teniente corrupto (The Bad Lieutenant: Port of Call – New Orleans, 2009)

Aburrida. Ni me sonaba su existencia, venía de regalo con un periódico, en uno de esos dvd que nadie quiere hasta que, no sabes bien cómo, acaban en tu casa. Si alguien la quiere la regalo.

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Aliens vs. Predator (2004) revisionado

Sueño de adolescentes de todo el mundo, conseguir que se enfrentaran en la pantalla los dos máximos exponentes de la icónica fuerza plástica que puede desarrollar la ciencia-ficción. Lástima que sea para formar una desgracia de película. La idea base no está mal, pero no se desarrolla correctamente, construyendo unos personajes planos y lamentables que no despiertan el más mínimo interés. Y casi mejor, porque para lo que duran en pantalla…

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Aliens vs. Predator 2 (Aliens vs Predator: Requiem, 2007)

Si la primera era mala, esta, que no me explico cómo ha llegado a existir, ni os lo podéis llegar a imaginar. Debería enseñarse en escuelas de cine para mostrar cómo no construir personajes ni escenas. Todo está demasiado oscuro, lo que no deja distinguir qué carajo está pasando, aunque los Alien saliendo desde dentro de niños y de mujeres embarazadas os juro que no me lo esperaba. Y eso que la película contaba con el-bicho-definitivo: el Alien generado dentro de un Depredador. ¿El Aliendator? Predalien según la Wikipedia. Bah, mi nombre acongoja más.

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En el punto de mira (Vantage point, 2008)

Misma situación contada desde el punto de vista de múltiples protagonistas que se van cruzando. Cada vez que nos presentan un nuevo protagonista vuelven a contar (casi) todo de otro modo, lo que al principio se hace pesado pero va solucionándose según avanza el metraje. Psé. Podría merecer la pena, pero la trama se descubre demasiado complicada como para que el espectador pueda meter baza adivinando qué es lo que está pasando.

Bonus: está ambientada en una España (en Salamanca concretamente) que parece más bien Casablanca. Aquí no vestimos así, las casas y las calles no son así, y en nuestras fiestas no hay tantas banderas nacionales a menos que la selección gane el mundial. Ni hacemos fiesta porque vengan presidentes de otro país. La ambientación está casi al mismo nivel que en Misión imposible 2.

Pero ¡eh! Sale Jack.

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Tigerland (2000)

Unos cuantos soldados de diversa procedencia durante su entrenamiento previo a ser enviados a una tardía guerra de Vietnam. Si la primera mitad de La chaqueta metálica fuera toda la película esto se le parecería mucho. La verdad es que no está mal, aunque no veo a Colin Farrell como actor dramático. Me gustó.

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Celda 211 (2009)

Venga, voy a llevarle la contraria a todo el mundo: que sí, que la historia no está mal, y todo lo que queráis, pero… pues no es para tanto. Tiene un millón de planos horribles made in spain que no podía soportar, no digamos ya en las escenas que deberían tener un poco de acción. Viendo que esto es lo mejor que proporciona el cine español (y no está mal), explica muchas cosas. En serio, ¿en este país no se enseña dónde poner la cámara en una escena?

Al menos cuenta con grandes actores, y con un gran protagonista, aunque Luis Tosar eclipsa a los demás en pantalla.

Reseñas cinematográficas relámpago (XX)

Publicado por Iván Alonso, el lunes 18 de octubre de 2010

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Shutter Island (2010)

Scorsese hace tiempo que ha dejado de sorprender, pese a que siempre se rodea de un equipo de profesionales que garantiza que todas sus obras van a tener un mínimo de calidad. Es decir, Shutter Island tiene ese mínimo de calidad y, si no tenéis nada mejor que hacer, se puede ver. Pero no va a representar un impacto en vuestras vidas… de hecho yo apenas recuerdo ya la mitad de la trama.

Las fantasías oníricas a modo de flashback se hacen largas y pesadas, y la música estridente más propia de una película de Kubrick de los setenta sobraba.

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Kick-Ass, listo para machacar (Kick-Ass, 2010)

Muy lejos del tebeo original, cambiando por completo el tono, la forma y el fondo. Pasamos de un perdedor fracasado y asocial al héroe que se lleva a la chica. Mark Millar no tiene suerte con sus adaptaciones al cine, aunque seguro que le importa bien poco, intuyendo los ingresos que estará recibiendo sólo con esto. Recomiendo el tebeo, la película no demasiado.

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Las vidas posibles de Mr Nobody (Mr. Nobody, 2009)

Aire a película independiente, estética y narrativa de videoclip, final (¿final?) no lineal y abierto a cualquier interpretación. Emotiva y deliciosa, yo necesito una de estas de vez en cuando, aunque probablemente no sea del gusto del público generalista.

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Michael Clayton (2007)

Hecha por y para George Clooney, como muchas de sus últimas películas. A medio camino entre el thriller y el drama, sin llegar a centrarse en ninguno de los dos, termina por conformar una película pasable pero prescindible. Una historia de abogados que defienden a multinacionales sin escrúpulos. Extraña que Tilda Swinton recibiera un Oscar por su interpretación, que aún siendo buena, apenas rellena unos minutos (todo el metraje está ocupado por Clooney).

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En el valle de Elah (In the Valley of Elah, 2007)

Del mismo tono que la anterior, a medio camino entre el drama y el thriller, nos cuenta la investigación de un padre acerca de su hijo desaparecido, todo ello en el ambiente militar norteamericano post-segunda guerra del golfo. Decente, y con una impresionante interpretación de Tommy Lee Jones, que se quedó en “sólo” una nominación. Debió ganar el premio.

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Si la cosa funciona (Whatever works, 2009)

De lo mejor que ha hecho Woody Allen últimamente, con un gran Larry David. Y esta sí que es fácilmente interpretable, para que todo el mundo entienda claramente las premisas de la historia y del propio título. Y es que, ¿si la cosa funciona qué más le da al mundo lo que haga cada uno?

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El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, 2004)

Otro thriller político-científico-tecnológico con el argumento más inverosímil que me he echado a la cara en mucho tiempo. Todo me parece que está cogido con pinzas desde el primer minuto. Y, ya puestos, ¿por qué no le pegan un tiro a Denzel Washington nada más comenzar y así la trama política no peligra? Es que no entiendo por qué esta gente puede deshacerse de congresistas y no de un militar de tres al cuarto, medio loco, que no le importa a nadie. Porque el final era alcanzable sin que fuera precisamente ese personaje quien lo provocara. Película ignorable.

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Wall Street (1987) revisionado

Revisionado aprovechando que se ha estrenado hace poco la “continuación”. La original es más que decente, con un gran Michael Douglas, con un gran Martin Sheen en los escasos minutos que tiene, y con un incipiente Charlie Sheen pasable. Sobraba Daryl Hannah, pero algún personaje femenino había que meter para poder tener una escena de sexo, que eran los ochenta. Recomendable.

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La red social (The social network, 2010)

Que alguien produzca un biopic sobre una persona que tiene 26 años me parece tan lamentable como que se publiquen biografías de Cristiano Ronaldo, pero es lo que hay. Cinematográficamente es muy decente, y le da una narrativa a algo que apenas podría pasar de documental, pese a terminar en la más absoluta nada al carecer de una línea argumental con un destino claro… y es que no ha habido ningún evento en la vida del protagonista (el real) que pudiera servir como final cinematográfico.

Por otro lado, me quedo con el pensamiento de que Mark Zuckerberg debe caerle muy mal a alguien con los recursos suficientes como para producir esta película, contar con un guionista y un director de renombre, y estrenarla en cines en tantos países. No recuerdo otro intento similar desde “Piratas de Silicon Valley“, que tuvo distribución directa a vídeo si mi memoria no me engaña.

Es difícil dejar a alguien peor ante el público sin involucrar brea y plumas en la plaza mayor del pueblo.

Lecturas gráficas (II)

Publicado por Iván Alonso, el viernes 1 de octubre de 2010

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Dark Avengers: Assemble (Brian Michael Bendis y Mike Deodato, 2009) (edición americana)

Continúo con mi intento de ponerme al día con las dos colecciones que están llevando el pulso de las grandes editoriales los últimos años. A saber: Green Lantern con DC y su Blackest Night/Brightest Day y Los Vengadores con Marvel (Civil War, Secret Invasion, etc.)

Tras la Guerra civil que dividió al mundo superheroico de la editorial Marvel en dos bandos, todo se solucionó con el ya consabido enfrentamiento contra un mal mayor que obliga a volver a unirse. Así, Invasión secreta narró el intento de conquista de la tierra por parte de los malvadísimos skrulls, una raza de alienígenas cambiaformas que se infiltraron entre nosotros para acabar con toda forma de gobierno. Por supuesto al final la invasión fue desbaratada, pero las semillas de la desconfianza estaban sembradas entre la población, incapaz ya de seguir apoyando a estos grupos de vigilantes que no habían conseguido mantener la paz.

Tony Stark (Iron Man) es destituido como líder de SHIELD, una suerte de supraorganización a la “CIA con esteroides”, posición que, por una serie de catastróficas casualidades, es ocupada por Norman Osborn, el empresario tras la máscara de El duende verde. Tal y como están las cosas, los anteriores Vengadores se desbandan aún más de lo que ya lo estaban, y es precisamente Norman Osborn quien recibe el encargo de formar un nuevo equipo, que siga llevando el mismo nombre de cara a la galería. Ese es el punto de comienzo de este tomo que contiene los seis primeros números de la colección.

Un grupo violento, sociópata y homicida formado en su mayor parte por algunos de los personajes criminales más violentos con los que cuenta la editorial. Ideas interesantes pero no originales. Entendámonos, tremendamente originales si tenemos en cuenta que están ambientados dentro del universo Marvel tradicional, no es una realidad alternativa, no es un cómic de autor, no es una versión Ultimate donde puedes hacer lo que quieras como guionista que a nadie le importa. No. Es un grupo oficial dentro del universo Marvel.

Sobre todo es reseñable la evolución del personaje de Norman Osborn, y su relación con sus subalternos, especialmente El Vigía, a quien siempre espero que desarrollen un poco más y nunca sucede del todo. ¿Qué puedes esperar de este tebeo? Leer a The Authority pero ambientada en el universo Marvel de siempre, incluyendo las muertes, la violencia y el lenguaje. Que hayamos llegado a este punto explica que hayan cancelado The Authority recientemente. Como su propio guionista decía en una entrevista: si ya puedes encontrar esto en los tebeos de siempre, no tiene mucho sentido continuar con ello ahora mismo. Llega a ser interesante si quieres seguir la actualidad Marvelita, prescindible en otro caso.

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Daredevil: Cruel and Unusual (Ed Brubaker y Greg Rucka a los guiones, Michael Lark al dibujo, 2008) (edición americana)

Tras los dos tomos de Hell to Pay, Brubaker sigue realizando una sólida construcción del personaje, ya lejos de los tejemanejes superheroicos y completamente centrado en realizar un tebeo de género. Una historia sobre un preso en el corredor de la muerte que podría ser inocente, y de quienes quieren conseguir que parezca culpable. Podemos (casi) cambiar aquí a Daredevil por un investigador privado con gabardina y la historia hubiese sido la misma.

Se nota el toque de Greg Rucka, otro de los pocos guionistas mainstream que se atreven con el género negro, y viene perfectamente acompañado del dibujo sucio de Michael Lark. Recomendable si te gusta el tono del personaje de los últimos años y/o el género detectivesco. Quien busque un tebeo de tipos en pijama debería alejarse de él.

Ah, y espectaculares las portadas de Marco Djurdjevic.

Lecturas gráficas (I)

Publicado por Iván Alonso, el jueves 23 de septiembre de 2010

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Green Lantern: Rage of the Red Lanterns (Geoff Johns y varios dibujantes, 2009) (edición americana)

Continúa el camino hacia Blackest Night allá donde lo dejó Green Lantern: Secret Origin. Atrocitus y los Red Lanterns, Ganthet y los Blue Lanterns, Sinestro y sus propios Corps amarillos, y pistas sobre los próximos contendientes en este próximo Apocalipsis galáctico. Geoff Johns se está construyendo una nueva mitología completa para los Lanterns, entretejiéndola con todo lo que sabíamos hasta ahora, y de un modo magistral. Probablemente sea de lo mejorcito en cómic mainstream que se ha podido leer en los últimos años. Gran guión y gran dibujo, aún contando con varios artistas, ya que todos mantienen una línea similar.

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Cerebus: Alta sociedad (Dave Sim, 1986)

Aprovechando la reciente (e inesperada) edición en castellano de Cerebus por parte de Ponent Mon, he probado suerte. Recomiendo leer acerca de la persona/personaje tras el tebeo, Dave Sim, acerca de su historia y de sus (muchos) momentos de extravagancia. Por ejemplo en la serie de artículos que le dedicó Un tebeo con otro nombre (I, II, III y IV), que ayudan a entender el porqué de que esta edición sea realmente inesperada.

Entrando en materia son 516 páginas de tebeo, de ahí que los llamaran phonebooks en su momento. Es en ocasiones denso… y en ocasiones muy (muy) extravagante, rompiendo la aparente seriedad de los temas tratados. Aunque supongo que es de esperar siendo el protagonista un cerdo hormiguero bárbaro. Algunos personajes, como Cucaracha Luna (y sus múltiples personalidades) o el propio Lord Julius, señor de Palnu (dibujado como Groucho Marx), sin duda alguna rompen con cualquier suspensión de la incredulidad.

Por otro lado, Dave Sim demuestra una capacidad para la narrativa apabullante, como pocas veces he tenido el gusto de leer. Realmente la vista se desliza de una viñeta a otra como si fuésemos otro personaje dentro de la escena, aún con sus arriesgadas maquetaciones de página. Cinco estrellas ganadas con justicia.

Sin embargo, juntando ambas características, la extrañeza y la narrativa, el total se queda en algo… raro. No me atrevo a recomendarlo a nadie, pero sí me atrevo a sugerir que le echéis un vistazo con tranquilidad y leáis varios capítulos seguidos, y a ver qué os parece. Yo por mi parte me haré con el siguiente tomo, a ver cómo evoluciona la historia (y como premio a Ponent Mon por arriesgarse). Sin duda alguna ofrece algo único en el mundo del cómic.

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Spawn Origins, Volume 1 (Todd McFarlane, 1992) (edición americana)

Todd McFarlane es otro tipo peculiar (el destino ha querido que hablara de él y de Dave Sim en el mismo post), hijo de su época, y así es como hay que valorar el tebeo. Probablemente es de lo poco decente que salió del primigenio experimento que fue la editorial Image, y aprovechando la edición en castellano he tirado por los mismos tomos en inglés, mucho más baratos.

Es un cómic que avanza muy lento, y seguirá haciéndolo durante los cien números que lo componen. Como autor tiene algunas cosas buenas, y otras muy malas. Algunos diseños magistrales, como el propio Spawn, junto a aberraciones del dibujo como Violator u Overt-kill. Algunas composiciones impresionantes seguidas de viñetas sin control ninguno de la anatomía o la perspectiva. Líneas cinéticas manga mezcladas con reminiscencias de Frank Miller. Sin embargo, como un todo, aún le queda un cierto aire incluso de obra de autor (madre mía lo que he dicho).

Sólo recomendable para quienes quieran recordar los 90, con todo lo que ello conlleva. Al fin y al cabo es un icono y, a día de hoy, es posible que incluso sea lo único que ha sobrevivido desde el inicio de Image, tras el cierre del sello WildStorm.

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Archivos WildC.A.T.S Tomos 1 a 4 (Jim Lee y una barbaridad de gente más, 1992)

Vienen a ser hasta el número 20 de la colección original, más todos los extras y productos relacionados. Ilegible visto desde cualquier prisma. El número tres ya es un crossover con los YoungBlood. El segundo tomo tiene casi tantos números de WildC.A.T.S como de CyberForce (el crossover Killer Instinct). En el tercer tomo (no llegamos al número 15) el autor original, Jim Lee, ya no participa. Al menos empieza a dibujar Travis Charest, que a mí me gusta. Los extras que se van incluyendo son realmente lamentables, números de relleno, números cero de colecciones, y demás despojos artísticos. Y el cuarto tomo es ya un compendio de ¡ocho! colecciones distintas que conforman el crossover WildStorm Rising.

Empieza siendo muy pobre y va continuamente hacia abajo. Todos los grupos de todos los artistas que fundaron Image son los X-Men. Todos tienen un Lobezno de pasado misterioso. Todos son igual de malos. Malos de carácter y malos en cuanto a calidad artística del tebeo. Los prólogos del editor, Francisco Pérez Navarro, son para enmarcar, porque ni él mismo cree en el producto que está editando, y se nota. Todo lo que dice son cosas negativas y, la verdad sea dicha, para eso se lo podía haber ahorrado.

Por decir algo bueno: Me encantan los diseños de Jim Lee ¡Todos esos personajes son y debieron ser X-Men! Podría perderme observando sus viñetas, sólo por la fuerza que transmiten sus personajes… pero cuando dejó de dibujar la colección perdió todo sentido.

¿Y por qué he seguido comprando entonces? Por un extraño deseo infantil, siempre quise leer y comprar esta colección en su momento, y la dura realidad económica de un muchacho de instituto impedía el despilfarro. Había que elegir y la dejé de lado. Aunque la perspectiva me enseña que hice lo correcto, el recuerdo de cómo miraba las portadas en la librería y la sensación de no poder comprar más colecciones pervive en mí, y me vengo de aquel cruel pasado haciéndome con aquello con lo que no pude en su momento. Como Spawn y los WildC.A.T.S.

Pero, en serio, qué malos son estos dichosos tebeos.

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X-Men: Mujeres en peligro (Chris Claremont y Milo Manara, 2009)

No me lo he leído, ni pienso hacerlo. Su mera compra responde a un impulso del cerebro reptiliano, el mismo que nos hacía soñar de adolescentes con esta posibilidad: el escritor de mutantes por antonomasia y el mejor dibujante de cuerpos femeninos que ha dado la historia del cómic. Pero no me importa de qué va. Sólo lo he comprado para ojearlo, como si fuera un libro de ilustraciones.