Recomendados: Fatale, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Publicado por Iván Alonso, el Jueves 11 de Junio de 2015

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Un punto de unión entre el terror cósmico lovecraftiano y el género negro (como no podía ser de otra forma, con el tándem autoral formado por Brubaker y Phillips). El primer tomo, La muerte me persigue, se construye en base a habilidosos flashbacks hacia la década de los 50, a una San Francisco de policías corruptos y cultos secretos, de violencia y oscuridad. Apropiada lectura para las noches veraniegas que deja con ganas de más.

Fatale Volumen 1: La muerte me persigue: En castellano editado por Panini en tomo de tapa dura (15€), en inglés por Image Comics: Fatale Volume 1: Death Chases Me (unos 16€ en Amazon, menos si compras a BookDepository a través de Amazon).

300, el origen de un (algún) imperio

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 11 de Julio de 2014

Después del tremendo éxito que supuso 300 (la película basada en el tebeo), su continuación 300, el origen de un imperio (la otra película también basada en el creo que aún inédito tebeo) se me antoja un experimento fallido en… se me antoja una mala película.

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En realidad luego todo sucede en barcos y es menos emocionante.

No vale ya ni como poco sutil metáfora militarista de las diferencias entre oriente y occidente, como intentaba hacer su predecesora, puesto que se pierde en la identificación estereotipada de los personajes. No son ya los espartanos los defensores de la democracia, sino los orgullosos militares que no quieren ayudar a los verdaderos demócratas. No están los malvados persas ya liderados por un icónico y hasta totémico Jerjes, que aquí incluso se humaniza levemente, sino que aparece la nueva figura de la general persa-que-en-realidad-es-ateniense que confunde al espectador al tener un origen (de arquear ceja), un trauma (el ya habitual si hay un personaje femenino), y un deseo prohibido (y eso ya tal). Y el “a ver si los griegos no van a ser tan buenos entonces” que termina de desdibujar cualquier influencia del Frank Miller desatado de las últimas décadas.

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También sale desnuda de modo completamente gratuito, pero este post es para todos los públicos.

Se queda uno pensando: ¿qué estoy viendo exactamente? La fuerza estética de la primera película queda diluida, parcialmente por estar peor hecha y por repetición de esquemas ya en muchos largometrajes desde entonces. El argumento se pierde, los personajes se desdibujan, el protagonista no mantiene la posición de liderazgo cinematográfico que tenía el Leónidas de Gerard Butler.

Todo mal.

Miércoles de tebeos: ¡Yotsuba!, de Kiyohiko Azuma

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 20 de Febrero de 2013

Se me hace difícil pensar en un tebeo mainstream con un humor tan blanco como para poder poner ejemplos de qué es este ¡Yotsuba! de Kiyohiko Azuma. Quizá las más inocentes tiras de Calvin & Hobbes puedan servir de marco de referencia, con ese humor de sonrisa tímida que da el ver la realidad desde una perspectiva ya perdida.

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Yotsuba es una niña de cinco años que vive con su padre adoptivo, y su historia comienza cuando se mudan a un nuevo barrio. Cada capítulo nos cuenta cómo esta niña conoce cosas nuevas con la imparable curiosidad propia de su edad: sus vecinos, montar en bicicleta, visitar una granja o hacer la compra.

Un arte de línea clara, heredero sin embargo del Shonen (el autor venía de dibujar Azumanga Daioh, también publicada en nuestro país), y una narrativa pausada donde se puede disfrutar de cada capítulo prácticamente de forma independiente, aunque con pequeños detalles que desgranan poco a poco el carácter de cada uno de los personajes secundarios de la serie y ayudan a disfrutarla como un todo.

Once tomos (por ahora) en su edición original en japonés, de los que Norma Editorial lleva publicados ya los diez primeros en castellano.

Miércoles de tebeos: Los Illuminati de Bendis y la retrocontinuidad

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 26 de Diciembre de 2012

Los tebeos de superhéroes, estas cosas tan coloridas donde unos tipos se visten con mallas chillonas para salir a la calle a hostiarse unos con otros, son un género fascinante. Desde fuera sólo es posible percibirlos quizá como algo vacío de contenido, simple, directamente absurdo o, válgame el hacedor, infantil. Desde dentro, sin embargo, son un género tan profundamente autoreferencial, con una riqueza y un potencial para el entretenimiento tan grande, que la sorpresa nunca acaba.

En unas editoriales más que en otras — en unos universos creativos más que en otros, podríamos decir — se trabaja el concepto de la continuidad. “Aquello pasó antes que esto. Pero ambas cosas pasaron, y cuando mañana venga menganito a escribir nuevas historias, que tenga en cuenta lo que ya ha pasado hasta ahora”. Metemos estos conceptos en una batidora y los agitamos. Durante cuarenta años la coctelera la agitan cientos de escritores distintos, metiendo en ella innumerables personajes. El cóctel resultante es sorprendentemente coherente para lo que podría ser.

Y entonces nos inventamos la idea de la retrocontinuidad: “Hace veinte años, aquello que pasó que nadie recuerda, te lo voy a explicar de nuevo escribiendo una nueva historia que encaje con lo anterior, pero añadiendo novedades”. Nuevos Vengadores: Illuminati es el mejor ejemplo posible para explicar esto.

Los Illuminati de Jimmy Cheung

Brian Michael Bendis, su creador, una de las estrellas de Marvel y arquitecto de los principales arcos argumentales que han gobernado toda la realidad ficticia de la editorial durante los últimos años, inventó un nuevo supergrupo dentro de la colección Los Nuevos Vengadores: Los Illuminati. ¿Y si hace años los más influyentes héroes se hubiesen unido para crear una alianza secreta preparada para responder ante grandes amenazas? Así Iron Man (fundador de Los Vengadores), el Profesor Xavier (fundador de los X-Men), Reed Richards (fundador de Los 4 Fantásticos), Namor (Rey de Atlantis), Rayo Negro (Rey de Attilan) y el Dr. Extraño (Mago Supremo de la Tierra) decidieron empezar a compartir información y reunirse de cuando en cuando, si creían que alguna amenaza se aproximaba. Pasaron cosas, se descubrió el pastel, hubo tortas, lo de siempre.

Los Illuminati de Jimmy Cheung

Pero el concepto era demasiado bueno como para dejarlo estar sin más. Si ese grupo había existido pero nunca habíamos oído hablar de él, ¿qué hicieron durante los otros grandes eventos pasados? Esta miniserie trata de dar algunas pinceladas como respuesta. Los guiones de Bendis y Brian Reed nos cuentan cómo nuestros héroes se pusieron de acuerdo tras la Guerra Kree-Skrull de los setenta, cómo buscaron las gemas del Guantelete del Infinito, reinventan todo lo sucedido durante las recordadas Secret Wars de los ochenta — en un ejercicio de retrocontinuidad que cambia todo lo que los lectores sabíamos –, cómo influyeron en el nuevo Marvel Boy/Capitán Marvel y cómo se reunieron al comienzo de Invasión Secreta, el macro-evento de 2008 de la editorial. El arte de Jim Cheung es excepcional, el indicado para un tebeo de estas características, a medio camino entre el clasicismo necesario para evocar las historias originales y la moderna espectacularidad requerida por la grandeza de los eventos narrados, con el estilo de línea clara de un, por ejemplo, John Romita Jr.

La única pega achacable es la obvia: su absoluta autoreferencialidad. No hay disfrute posible para el no-iniciado. Sin embargo, para el lector de tebeos Marvel la delicia de revisitar lugares y momentos descubriendo nuevos detalles es impagable, una sucesión de capítulos repletos de épica y emoción.

Si no has visto esto durante el 2012 estás desperdiciando tu tiempo

Publicado por Iván Alonso, el Domingo 23 de Diciembre de 2012

Mucho mejor título para el post que cualquier “Los mejores del año” y similares, dónde va a parar. Es en mi caso una lista tramposa, porque voy a contracorriente de las novedades del mercado: aún no he jugado a un sólo videojuego que se haya publicado durante el 2012, llevo más de un año de retraso con cualquier tebeo episódico y hace tiempo que no he leído novelas de hace menos de veinte años para acá, y es que a veces soy tan hipster que me paso por el extremo contrario. Sin poder opinar aún de muchas cosas que quizá si llamen mi atención — ¿por qué aún no he visto Cabin in the Woods? –, estrenadas durante los últimos meses, os dejo esto, que es de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior:

Los Vengadores de Joss Whedon

Los Vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012)

Tras algunos ensayos con mayor o menor acierto en forma de las películas previas de cada uno de los personajes protagonistas, Marvel Studios se reafirman como los únicos capaces de entender de qué va esto de los tios en mallas de colores, haciéndonos llorar por dentro por los derechos malvendidos de Spider-Man y X-Men a otras productoras. Meándose por el camino en la impostura y el dramatismo forzado de cada escena de Christopher Nolan y su Hamlet vestido de murciélago, Joss Whedon se consagra por fin con la dirección de un blockbuster que contenta a crítica, público y estudios. La película divierte, emociona, respeta al fan y llena de colorido nuestros adolescentes corazones viendo cómo Hulk y Thor se cascan. Whedon is my master now.

Sword Art Online

Sword Art Online (ソードアート・オンライン, A-1 Pictures, 2012)

En un futuro cercano, en el que las conexiones a juegos online se realizan mediante dispositivos totalmente inmersivos — ves, oyes y sientes lo que le ocurre a tu personaje — el día de estreno del juego más esperado de la temporada todos los jugadores descubren que no pueden desconectarse. Su megalómano creador lo ha trampeado para que nadie pueda salir de él hasta que terminen todos sus retos y, mientras tanto, una muerte en este mundo virtual significará la muerte de tu cuerpo físico en el mundo real. Mientras esperamos con ansia que alguien invente algo parecido — ¿a qué esperas Google? Déjate de gafas e invierte en algo así –, nos contentamos con las aventuras de Kirito, el jugador protagonista, y  su determinación por terminar el juego. La serie, espectacular como pocas y tremendamente inmersiva para quienes nos hemos dejado nuestras horas nocturnas machacando cabezas de orcos en mundos ficticios, avanza por derroteros sorprendentes, cambia del mundo real al virtual, va añadiendo drama, romanticismo adolescente, aventuras, secuestros, inteligencias artificiales, clanes de jugadores y dragones esqueléticos. Todo BIEN.

Ryan Gosling en Driver

Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)

No llegó a España hasta el 28 de Diciembre de 2011, por lo que no veo descabellado considerarla como película de este año. Una gran dirección estética desde todos los ángulos posibles (fotografía, montaje, música, ritmo narrativo, todo es excepcional). Y The Gosh. Porque si algún tipo duro aún no aceptaba que Ryan Gosling se ha convertido en el nuevo modelo de masculinidad, tras Drive ya no queda argumento posible. Lo explicó Jesús Terrés en Nada Importa, léanlo y aprendan. Sobre la película, otros han escrito más y mejor que yo, y tiene mucho sobre lo que opinar. Busquen.

Project X

Project X (Nima Nourizadeh, 2012)

Un director novel, actores desconocidos, un videoclip de hora y media que retrata y acentúa el concepto de “La fiesta”, como bien explicaba @AlvaroMortem en su blog Sky Was Pink. Una excepcional banda sonora que enmarca las escenas más salvajes del único modo que se puede hacer — grabando la fiesta en sí misma –, pese a que habrá pasado desapercibida para muchos, que la habrán tomado como un simple ejercicio visual o una gamberrada adolescente, siendo ambas cosas y más.

No sabes nada, Charlie Brown

Publicado por Iván Alonso, el Viernes 21 de Diciembre de 2012

Winter Peanuts, de Adam Pinto

You know nothing, Charlie Brown. Peanuts vs Game of Thrones, de Adam Pinto

Miércoles de tebeos: El Daredevil de Kevin Smith y Joe Quesada

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 19 de Diciembre de 2012

Nací en 1979, y durante siete días conocí los setenta. Si los ochenta definieron mis (nuestros) recuerdos de infancia y nuestra formación como personas, los noventa son el despertar cultural de nuestra generación, y con esto se entienden muchas cosas. Los noventa son la llegada del manga, las películas de Kevin Smith en VHS — que aún guardo en alguna caja –, las canciones de Nirvana y el pensamiento de que La Universidad — en mayúsculas — es una institución respetable que te convierte en mejor persona.

En Marvel estaban sufriendo su propio rito de paso, prácticamente recuperados del desmantelamiento editorial que supuso la fundación de Image Comics, encontrando nuevas estrellas. Cuando las series de mutantes dominaban las ventas hasta donde alcanzaba la vista, personajes hoy imprescindibles pasaban por sus horas más bajas: clones y cambios de identidad en un sindiós del que tardarían años en sacar a algunas colecciones.

Marvel Knights

En esta situación surgió el sello “Marvel Knights“. Varias colecciones, prácticamente muertas hasta el momento, con nuevos autores y argumentos. Es decir, una maniobra comercial como cualquier otra, una excusa para revitalizar ventas en un mercado en decadencia como era el del comic-book, pero que visto en perspectiva representó el principio del cambio a la Marvel que tenemos hoy en día. Y de esta primera hornada de series probablemente fuera la más notoria Daredevil, guionizada por un Kevin Smith recién glorificado en el cine independiente freak y dibujada por Joe Quesada antes de que llegara a ser editor en jefe de toda Marvel.

Daredevil - Diablo Guardián

Te echamos de menos, Karen.

Entrando en materia: es un tebeo excepcional. Un punto de inflexión para el personaje, preparándolo para una larga etapa de casi quince años ya de grandeza argumental — Daredevil ES lo mejor de Marvel. Daredevil ES Marvel –. Cuenta con los ingredientes precisos: una historia autoreferencial que respeta al personaje, unos cliffhangers de espanto, recuerdo de cuando los tebeos todavía se contaban con historias de 24 páginas, una villano con sorpresa y, lo más importante de todo, la sensación de que el tebeo no quiere crear historia y marcar al lector, sino simplemente ser respetuoso con cómo deberían hacerse estas cosas. Con una historia hija de los noventa que pone la primera piedra de lo que se vendría a construir, el guión de Smith sorprende por su calidad para un primerizo en el cómic mainstream, cualidad que se entiende desde lo cinematográfico de la narración, con un excepcional uso de los personajes secundarios de la serie. El arte de Quesada está en uno de los puntos más altos de su carrera, antes de que se pusiera experimental o sus labores editoriales le mantuvieran apartado de la mesa de dibujo. Ocho números, un principio, un fin. Perfecto.

Miércoles de tebeos: Umbrella Academy

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 28 de Noviembre de 2012

Los dos tomos de Umbrella Academy publicados hasta la fecha, de título Apocalypse Suite y Dallas, forman uno de los mejores tebeos editados durante la primera década de este siglo. Y así, haciendo grandilocuentes declaraciones incomprensibles para muchos, es como he decidido empezar hoy.

Plagado de referencias a la cultura pulp y pop, el guión de Gerard Way — sí, acabemos con esto cuanto antes, el mismo Gerard Way que es vocalista de My Chemical Romance — es un excelente caldo de cultivo para el dibujo de un Gabriel Bá detallista e imaginativo, en la línea del arte de un Mike Mignola o Eduardo Risso con más calor y color.

Umbrella Academy, ilustración de Gabriel Bá

Por supuesto, una historia que incluye superpoderes, locos viajes en el tiempo, vampiros del vietcong, robots asesinos o peces de colores líderes de organizaciones secretas tiene todos los ingredientes para poder experimentar y sorprender al lector. Y hay monos. Todo el mundo sabe que con monos todo es más divertido.

Con el primer arco, Apocalypse Suite, se plantean las premisas que moldean a los personajes protagonistas, y se narra un primer argumento cerrado que es la perfecta introducción a la serie, premio Eisner y Harvey del año 2008 — a la mejor serie limitada y mejor nueva serie respectivamente –. El segundo, Dallas, entra en mayor profundidad en el carácter de cada personaje sobre el grupo y, aunque a mi juicio tiene quizá peor ritmo que el primer tomo, se viene arriba con un explosivo e inesperado final. Pese a haber sido anunciado un tercer tomo, lleva ya años de retraso y albergo dudas con que llegue a ver la luz, aunque el carácter autoconclusivo de cada tomo no impide el tremendo disfrute que proporcionan las páginas publicadas hasta ahora.

Miércoles de tebeos: Muerte, de Neil Gaiman

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 21 de Noviembre de 2012

Ahora que está de moda rasgarse las vestiduras porque volvemos a los grandes tebeos de los 80, porque se edita un Before Watchmen, dicen algunos que clama al cielo que Neil Gaiman retome algo de su Sandman, y se nos olvida que esto ya se hizo. Varias veces.

En 1999, junto a Yoshitaka Amano, en Sandman: Cazadores de Sueños, readaptada a posteriori por Philip Craig Russell. Junto a este último y una serie de autores consagrados como Frank Quitely, Migelantxo Prado, Glenn Fabry, Bill Sienkiewicz o Milo Manara entre otros, se publicó en el décimo aniversario de la serie Sandman: Noches Eternas. Y ahora, al llegar el cuarto de siglo, se está trabajando en un nuevo tomo. Nada nuevo bajo el sol.

La afable Muerte, dibujada por Chris Bachalo

En la misma línea que estos añadidos a la historia original han ido apareciendo en paralelo multitud de spin-offs más o menos relacionados con el contenido original, como The Sandman Presents, Lucifer, The Dreaming y un largo etcétera que no me cabría en el artículo ni tengo ganas de investigar. Cabe reseñar las dos obras guionizadas por el mismo Gaiman y dibujadas principalmente por un idóneo Chris Bachalo sobre el personaje de Muerte, hermana de Morfeo, el protagonista de Sandman. Son estas Muerte: El alto coste de la vida (1993) y Muerte: Lo mejor de tu vida (1996).

En El alto coste de la vida nuestra Muerte adquiere cuerpo y vive un día entre los mortales, como hace una vez cada cien años para no olvidarse de muchas cosas que parecen importantes cuando tienes un trabajo como el suyo. Poco sucede en estas páginas, de cadencia lenta: algún personaje estrambótico, algún personaje cuerdo, algo de magia y la sensación de haber leído algo bonito, como ocurre siempre con los tebeos de Gaiman. Aquí los lápices vienen de un primerizo Bachalo, a quien ya se le entrevén los buenos detalles que tendrá algunos años después, todavía sin algunos de sus vicios más característicos. Perfecta elección de artista — característico por sus personajes de aspecto juvenil — para dibujar a la joven Muerte, siempre jovial y alegre, siempre con su media sonrisa.

Menos reseñable quizá es Lo mejor de tu vida, donde se retoman un par de personajes (muy) secundarios de la primera historia para narrar un pacto con Muerte a cambio de un poco más de tiempo, y las consecuencias que acarrea en forma de decisiones que deben ser tomadas. Se nota más madurez en el arte de Bachalo, aunque algunos lápices son del entintador habitual, Mark Buckingham, bajando el nivel general de la serie. Tiene la historia de Gaiman algunos destellos puntuales, pero la impresión final es que podría haberse hecho algo más con esta segunda miniserie.

Miércoles de tebeos: Videojuegos, de Bastien Vivès

Publicado por Iván Alonso, el Miércoles 14 de Noviembre de 2012

Bastien Vivès es un historietista francés nacido en 1984. Empieza a dolerme el alma cuando escribo algo relativo a gente más joven que yo, pero haré el esfuerzo. No lleva más de seis años publicando obras y ya se ha destapado como una de las revelaciones europeas, con obras como El gusto del cloro, Polina o la deliciosa gamberrada Los melones de la ira. Entre estas obras mayores está publicando pequeños recopilatorios de humor gráfico temático, del que este Videojuegos es el primer volumen (Le Jeu vidéo, Bastien Vivès, 2012).

Portada de Videojuegos, de Bastien Vivès

Por supuesto, en estos volúmenes el humor está centrado en un tema concreto, en este caso los videojuegos que le dan título. Pequeños chistes con situaciones cotidianas alrededor de juegos nuevos y antiguos, salones recreativos o hijos, parejas y padres de aquellos que disfrutan del videojuego. Se percibe en algunas de estas páginas el conocimiento y el cariño que profesa el autor hacia el medio que es base para su humor, y si eres también aficionado seguro se te escapará alguna carcajada.

Llama poderosamente la atención la facilidad que tiene Vivès para dar vitalidad a sus dibujos con apenas unas pocas líneas y alguna mancha de tinta, haciéndose notar su formación en cine de animación en la fluidez de sus viñetas. Poco más se puede comentar de algo que, con tan poco, consigue conformar una obra tan grande. Leedla.