Miércoles de tebeos: Bakuman

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 7 de noviembre de 2012

Son las dos obras mayores de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata probablemente fallidas en su desarrollo, cada cual por distintos factores. En Death Note, el manga que los catapultó a la fama, la densidad de los diálogos de Ohba obligaba a una lectura excesivamente pausada, lastrada ademas por la reducción del espacio a ocupar por los magníficos dibujos de Obata, uno de los mejores ilustradores del panorama actual. Siendo este un tema asumible, es sin embargo en el último tercio de la obra cuando queda tocada de muerte tras un giro de guión tan inesperado como imposible de solucionar.

Tras el éxito conseguido con Death Note, ahora franquicia multimedia compuesta por manga, serie de anime creada por el estudio Madhouse, novelas y varias películas de imagen real, las miradas estaban puestas en ellos con la comprensible expectación por un nuevo tebeo.

 

Ilustración de Bakuman, por Takeshi Obata

En Bakuman cambian los autores de registro hacia un shonen más clásico, perdiendo la profundidad argumental del género detectivesco, lo que redunda indudablemente en un lectura más ligera. Dos jóvenes de instituto deciden abandonar sus estudios para dedicarse a dibujar y escribir tebeos en Japón, intentando publicar en la revista Weekly Shonen Jump — donde de hecho aparecieron originalmente los 20 tomos del propio Bakuman en nuestro “mundo real” –. Se crea así una historia metareferencial, donde el propio tebeo cuenta cómo se hace el tebeo y cómo trabajan los autores, aquí representados por los jóvenes Mashiro y Takagi.

En un principio aparece Bakuman recubierta de un envoltorio romántico de shonen tradicional, pero rápidamente pasan estas tramas a un segundo plano, mostrándose únicamente como excusas narrativas para avanzar en el argumento principal, esto es, la evolución como autores, sus ventas, las distintas obras creadas y la rivalidad con los demás dibujantes que publican en la misma revista madre. Es aquí donde se muestra quizá fallida Bakuman, perdiendo a la larga las señas de identidad del género al que apuntaba, desdibujando a sus personajes femeninos originales y centrándose en exceso en lo metareferencial. Es, sin embargo, ameno y divertido de leer, y tremendamente motivador en cuanto al espíritu creador de sus protagonistas.

Es curioso también el descarnado retrato que realiza de la industria japonesa — probablemente sin proponérselo — al mostrar  un funcionamiento alejado de la producción artística y centrado en las cifras numéricas, los votos y la competencia directa entre los compañeros de publicación, lo que sin duda explica la naturaleza de muchas obras provenientes de Japón, así como su extrema longevidad en algunos casos. Si funciona, no lo toques.

Miércoles de tebeos

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 31 de octubre de 2012

Cuando eres un niño y llega el momento de soplar las velas de tu tarta, pides deseos imposibles. Porque pides deseos, así es la tradición independientemente del pragmatismo y la racionalidad que dominen tu mente. Y, puestos a pedir, la ingenua mente infantil pide la paz en el mundo, el final de alguna cruenta guerra o la desaparición del cáncer. Luego creces. Creces pero sigues pidiendo deseos. Espero que no sólo me haya pasado a mí, porque de lo contrario este texto sería muy embarazoso.

Ya pides entonces en tu mente una moto, que aquella chica se fije en ti o cualquier otra cosa que suene imposible. Supongo que en algún momento crecí de verdad y uní en mi mente los conceptos de pedir deseos y de marcar objetivos anuales, así que ahora hago cosas progresivamente más terrenales, como: este año voy a terminar la carrera, voy a cambiar de coche, voy a conseguir un aumento…

O, por ejemplo, “este año voy a terminar todas las colecciones de tebeos que tengo a medias“. Soy un tipo sencillo.

Así terminé cosas que quizá nunca lea, como Age of Apocalypse, la colección Cable & Deadpool o el volumen 1 de los WildC.A.T.S. Otras mucho más divertidas como la edición kanzenban de DragonBall o Héroe al cuadrado, e incluso tebeos decentes como el tremendo Y, el último hombre, el Astro City de Kurt Busiek, los 100 números de 100 Balas (que aún tengo pendiente de leer) o la colección de libros de “El infierno” de Matt Groening, entre otros. También me he puesto al día con otras cuya publicación no ha terminado aún, como el Príncipe Valiente de Hal Foster y sucesores, Bakuman, BerserkLos muertos vivientes o Invencible. Si tuviese que contar las obras individuales que no pertenecen a colecciones entonces no acabaríamos nunca, sólo en los últimos meses recuerdo el Adolf de Osamu Tezuka, los Videojuegos de Bastien Vives, Feynman, Éxito para perdedores o Cielos radiantes. Echo de menos quizá algo más de tebeo europeo, pero esto es lo que hay. Así soy.

Y es una excusa como cualquier otra para inventarme una nueva sección para el blog, llamada Miércoles de tebeos, para obligarme a escribir sobre las cosas que leo. Cada miércoles, en este vuestro canal amigo.

Thor, de Dan Jurgens y John Romita Jr.

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 24 de octubre de 2012

Hace ya algo más de un año que Panini Comics rescató el antiguo sello “Colección Extra Superhéroes“, ahora en formato tomo económico de entre 300 y 500 páginas, con precios fluctuantes desde los 15 hasta los 25 euros. Gangas con un precio por número americano muy ajustado, aunque a un tamaño menor del acostumbrado en comic-book. Curiosidades de tamaño y edición, para quien quiera discutir sobre ello.

Thor: En busca de los dioses (a la izquierda, tomo 1) y Thor: Lágrimas de dioses (a la derecha, tomo 2)

Dos de estos tomos (quizá más, ya se sabe que los planes editoriales en el mundo del tebeo son volubles) recuperan la etapa de Thor guionizada por Dan “Yo maté a Superman” Jurgens y dibujada por John Romita Jr. Son las sagas posteriores a Heroes Reborn/Return, otro de esos periódicos intentos de relanzamiento superheroico donde todo cambia para seguir siendo igual que tienen las editoriales del género — ¿alguien recuerda la Marvelution? –. Los vericuetos editoriales, probablemente debidos a algo tan mundano como tener ya los materiales digitalizados y amortizados, hacen que este tipo de publicaciones se vean en librerías. No tienen una especial calidad, Jurgens juega un poco con los personajes sin saber muy bien en qué dirección ir, y Romita no tiene aquí una de sus obras más inspiradas. Tengamos en cuenta que son tebeos previos a la “descompresión narrativa“, por lo que no se adaptan tan fácilmente a la lectura continuada en tomo, habiendo sido pensados para consumir en cómodas dosis de 24 páginas.

Jurgens puede jugar a comenzar desde cero, planteando nuevos argumentos sin intentar descabalar mucho el trasfondo del personaje, pero no se le ocurre más que dar vueltas alrededor del mismo concepto clásico. Thor encuentra a los demás Asgardianos, trae de vuelta a Odín, reconstruye Asgard, se pelea con otras mitologías y es visitado por los habituales para darse de tortas (el Destructor, Hela, el Juggernaut, Loki, Mangog, e incluso el próximamente cinematográfico Thanos) o para colaborar tras los obligatorios equívocos entre héroes (los Tres Guerreros, Hércules, los Vengadores, Spiderman). Si se me permite resumir con una única expresión: lo de siempre. Aderezado con un nefasto tratamiento a los guiones de la contrapartida mortal de Thor y todos sus secundarios, y una baja calidad artística en los números en los que Romita es sustituido por otro autor, aunque incluyen el Annual 2000 dibujado por José Ladrönn, una de mis debilidades.

Dos tomos prescindibles en cualquier caso, máxime teniendo en cuenta el desconocido futuro de esta colección. Si su continuidad estuviera anunciada, nos servirían para completar etapas completas de un personaje, a modo de una nueva “Biblioteca Marvel” a color, pero sin saber hasta dónde llegarán, bien pueden quedarse en un par de tomos aislados, proporcionando otro formato más a la montaña rusa que es la estantería de un coleccionista.

Berserk, de Kentaro Miura

Publicado por Iván Alonso, el lunes 22 de octubre de 2012

Si tienes un nombre como Kentaro Miura, en la vida sólo puedes aspirar a molar. A los 22 años, en 1988, tras algunas obras menores presentadas a concursos, dibujó una historia corta titulada Berserk Prototype — incluída, por cierto, en el tomo 14 de la edición española actual –, que le sirvió para empezar a trabajar para la revista Animal House dibujando sobre los guiones de otros escritores. Un par de años después retomó aquella historia y empezó a publicar Berserk. Desde entonces han pasado 22 años. Publicando al ritmo que le da la gana.

La historia de su publicación en España daría para otro artículo, ya que ha pasado por múltiples editoriales, empresas que se separan, leyendas del mundillo no muy claras sobre ediciones piratas, y un largo etcétera que no nos importa. Desde hace un año Glénat España (ahora EDT – Editores de Tebeos) publica Berserk siguiendo dos numeraciones: cada mes aparecen varios tomos desde el número uno y desde el número 31 — siguiendo donde se quedó la anterior editorial en España, en un gesto de agradecer para los antiguos lectores –. Quienes empezamos desde el primero algún día alcanzaremos a la edición actual, que se publica a un ritmo más lento. 36 tomos existen hasta hoy en la edición japonesa, en español a la hora de escribir estas líneas del 1 al 16 (los que yo llevo leídos) y del 31 al 35.

Aún es pronto para los aburridos resúmenes que todos haremos en Diciembre con las mejores películas, libros y tebeos, y los propósitos de año nuevo, pero yo ya tengo claro que Berserk estará entre los mejores tebeos leídos este año. Argumentalmente no es más que una serie de grandes incógnitas superpuestas, a las que el autor no parece interesado en dar respuesta, entretenido como está en dar rienda suelta a las actitudes más viscerales de los protagonistas, criaturas a las que alguien hubiese soltado dentro de este mundo fantástico, como si de un sandbox se tratase, sólo para crear el caos y el ruido. Sorprendentemente, el arte no sólo no ha envejecido mal, sino que sigue mostrándose con una fuerza dinámica esplendorosa tras los años que lleva encima.

Un protagonista, Guts (Gatsu en otras traducciones menos literarias y más fonéticas) que no es más que un guerrero iracundo portador de una enorme espada y una prótesis en un brazo. ¿Quién es? No lo sabemos. ¿Qué hace? No lo sabemos. ¿A quién busca? No lo sabemos. Pero lucha, mata, destruye, mutila y arrasa con todo aquello que se plante ante él, durante tres tomos. En ese momento comienza un flashback en el que iremos viendo la evolución cronológica del personaje desde su nacimiento hasta, suponemos, el punto en el que comienza la serie.

Violencia cruda, sanguinaria, que produce incluso desasosiego en determinados momentos, dibujada con un detallado esmero, que nos muestra cada golpe, cada tajo y cada víscera despedida página tras página. No es, desde luego, para todos los públicos, y se gana a pulso el “Sólo para adultos” que rezan las portadas. Y aún así sigue siendo lo primero que busco en la librería cuando llegan las novedades. Quiero saber más, y quiero leer más.

Ghost in the Shell

Publicado por Iván Alonso, el jueves 18 de octubre de 2012

Ghost in the Shell es quizá la más conocida de las obras del japonés Masamune Shirow, creada originalmente en forma de tebeo allá por 1989, lo que viene a ser la prehistoria de los paradigmas del entretenimiento capitalista moderno, y tuvo al menos dos continuaciones en papel, con los subtítulos Man-machine interface y Human-error processor. Soy sincero si admito que su lectura no me pareció fácil en su momento, pero era joven y estúpido, y cualquier cosa levemente compleja habría planteado dificultades. La juventud (sobre todo) y la ignorancia (a veces) se curan con el tiempo, y quizás ahora les dé una relectura y descubra cosas nuevas. Recuerdo haber escrito un artículo para el ya extinto portal de literatura fantástica cyberdark.net acerca de las obras de este autor… pero miedo me da leerlo a estas alturas. Yo lo enlazo y cada uno que decida lo que crea conveniente.

Boma, Ishikawa, Batou, Motoko Kusanagi, Togusa, Saito y Paz, los protagonistas de Ghost in the Shell

Como mandan los cánones, Ghost in the Shell ha tenido adaptaciones al cine (de animación) en forma de dos grandes películas escritas y dirigidas por el especialista en ciencia ficción Mamoru Oshii — No sé si he quedado lo suficientemente esnob sacando a la palestra a un director japonés de género fantástico, pero mientras dudáis me atreveré a recomendar Avalon, otra obra suya mezcla bizarra de imagen real y cgi —. Como punto de acercamiento, podéis aprovechar que en 2008 se remasterizó la primera película y se rehicieron todos sus efectos computerizados, en lo que se tituló Ghost in the Shell 2.0.

En paralelo, ya basadas en argumentos originales, se crearon las dos temporadas de serie de animación realizadas por Production I.G., auténticos especialistas en su campo, con el título de Ghost in The Shell: Stand Alone Complex. Nuevamente con un argumento de Oshii, es aquí donde el metraje proporciona tiempo suficiente para desarrollar tramas más adecuadas a los conceptos abstractos que componen el trasfondo de esta franquicia multimedia.

Aquí Ghost in the Shell se muestra en toda su grandeza como la espléndida mezcla de género negro y ciencia ficción hard que es, en una sociedad cuyo desarrollo tecnológico bordea por fin el punto de la singularidad. Dos temporadas que engloban los casos de “El hombre que ríe” y “Los 11 individuales“, además de capítulos aislados, intercalados entre las tramas, que exploran facetas concretas del presente y pasado de los distintos personajes. He tenido la oportunidad de darles un revisionado durante las últimas semanas y no deberían faltar en la videoteca de cualquier aficionado a la ciencia-ficción.

Ambas temporadas han sido adaptadas de forma resumida a dos OVAs/películas (que no recuerdo haber visto en España), y existe una tercera titulada Solid State Society de la que he perdido las esperanzas de que llegue a nuestras tierras, y debe ser obtenida por otras fuentes.

Mientras esperamos el siguiente paso en el desarrollo de esta franquicia, podemos entretenernos con entradas de la wikipedia, como esta sobre la filosofía detrás de Ghost in the Shell, o podemos rezar para que no llegue a realizarse una película de imagen real, cuyos derechos tiene Dreamworks desde 2008.

Una deuda con la infancia…

Publicado por Iván Alonso, el sábado 27 de agosto de 2011

Tal y como decían en los comentarios de Tu Blog de Cine y reproducen en Microsiervos:

más que una cita con la sala de cine, es una deuda con la infancia.

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Nunca pensé que esto fuera realmente posible. Avengers assemble!

Batman sí que sabe solucionar las cosas…

Publicado por Iván Alonso, el martes 5 de abril de 2011

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Nuestros sueños de la infancia

Publicado por Iván Alonso, el viernes 1 de abril de 2011

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Cowboys, Tigers & Bears, por kizer180 (Coran Stone)

Encontrado vía livertumblr

Esto es lo que usaba McGyver

Publicado por Iván Alonso, el domingo 20 de marzo de 2011

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Vía Wanting to be found

Los bots también tienen sentimientos

Publicado por Iván Alonso, el miércoles 16 de marzo de 2011

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xkcd, cc (by-nc) Randall Munroe

Siempre es un buen día para recomendar las tiras cómicas de xkcd.